Reseñas, número de descargas y permisos: claves que pueden ayudar a detectar una ‘app’ falsa
Los ciberdelincuentes encuentran en las aplicaciones móviles un canal cada vez más eficaz para engañar a sus víctimas, con un aumento de aplicaciones falsas diseñadas para hacerse pasar por herramientas legítimas con el objetivo de robar datos personales o incluso dinero.
El smartphone se ha convertido en una extensión de la vida personal y profesional de los usuarios, que lo utilizan para consultar la cuenta bancaria, comprar en línea, o gestionar documentos, integrando, por tanto, una gran cantidad de información sensible.
Teniendo en cuenta que los usuarios utilizan aplicaciones para llevar a cabo dichas tareas, los actores maliciosos se aprovechan y crean aplicaciones falsas que son diseñadas como herramientas legítimas similares a las reales para engañar a sus víctimas.
Así lo alertaron los expertos en ciberseguridad de ESET, que explicaron que muchas de estas aplicaciones falsas maliciosas imitan a plataformas conocidas o utilizan nombres similares a servicios populares para generar confianza y conseguir que las instalen sin sospechar.
Sin embargo, realmente estas apps fraudulentas tienen la capacidad de robar credenciales, datos bancarios o, incluso, instalar malware en el dispositivo “sin que el usuario lo detecte”, lo que puede desembocar en consecuencias de seguridad.
El director de investigación y concienciación de ESET en España, Josep Albors, alertó que están identificando campañas “cada vez más elaboradas” en las que las apps fraudulentas “copian con detalle la apariencia de servicios legítimos”.
En primer lugar, es esencial revisar el número de descargas. Si eso no es suficiente, también es útil leer las reseñas, ya que los comentarios de otros usuarios pueden ofrecer pistas importantes sobre si se trata de una aplicación original o es falsa.
Los usuarios deben prestar atención a los permisos que solicitan las aplicaciones, para así asegurarse de que no están dando el consentimiento a acciones que no están relacionadas con la función de la app.
Así, aunque las tiendas oficiales de aplicaciones, como puede ser Google Play Store o la App Store de Apple, cuentan con medidas de seguridad específicas para evitar la distribución de aplicaciones fraudulentas, “ninguna plataforma está completamente libre de riesgos”.
A ello se le suma que muchos de los ciberdelincuentes distribuyen aplicaciones maliciosas por enlaces enviados en correos electrónicos o mensajes, que redirigen a los usuarios a las páginas de descarga que no son tiendas oficiales y no cuentan con medidas de seguridad.