Los pequeños hábitos cotidianos suelen tener una gran influencia en el desarrollo de los niños . Gestos aparentemente simples, repetidos cada día, ayudan a construir su forma de entender el entorno, relacionarse con los demás y afrontar sus responsabilidades. Poco a poco, estas rutinas les enseñan valores como el compromiso, el cuidado y la atención hacia aquello que hacen. Muchas de estas lecciones comienzan en su propio espacio: su habitación. Recoger los juguetes después de usarlos, hacer la cama o guardar cada cosa en su sitio no es solo una cuestión de limpieza. Se trata de una oportunidad para que los hijos desarrollen organización, autonomía y respeto, habilidades que les marcarán en el futuro. De esto mismo habla Alfonso Ruiz...
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