Anteriormente, comprar una lavadora, un frigorífico o un televisor era casi una inversión a largo plazo. Este tipo de electrodomésticos eran capaces de durar décadas y, cuando se estropeaban,
lo habitual era intentar repararlos antes de comprar uno nuevo. De hecho, todos conocemos a alguien que mantiene algún aparato antiguo en perfecto estado. Sin embargo, esto ha cambiado drásticamente en los últimos años, pues cada vez es más frecuente
sustituirlos directamente cuando apenas tienen unos años de uso.Leer más
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