Добавить новость
World News in Spanish


Новости сегодня

Новости от TheMoneytizer

¿Cotiza en política ser buena persona? Cuando guardar las formas vale más que insultar

Santiago Abascal cree que Pedro Sánchez es un «mierdas», además de un «chuloputas». A Fernando Grande-Marlaska lo tacha de «rata». Óscar Puente siente «asco» por Alberto Núñez Feijóo. Pero en su reaparición pública, tapiado el «túnel oscuro» del cáncer que cerca estuvo de encajonarlo en la parca, Borja Sémper destacó la «extraordinaria talla personal» del líder de su partido que, días atrás, en un acto en LA RAZÓN, elogiaba a Juanma Moreno como «una gran persona». Misma definición hizo de sí mismo el secretario general del Partido Comunista, Enrique Santiago, en una declaración.

Refleja la demoscopia que la sociedad española ve a su clase política cada vez más envilecida. A nivel general, el CIS desveló en marzo que casi un 90% de la población cree que la polarización, los enfrentamientos y la violencia van en aumento, y que un 70% califica de «mucho» o «bastante» el deterioro de la democracia. En 2024, el instituto público, en su estudio sobre hábitos democráticos, señaló que un 88,9% de españoles percibe que hay «mucha o bastante» crispación política, mientras que un informe de la Universidad de Murcia en 2025 alertó del principal efecto del enfrentamiento partidista: «El adversario político deja de ser un rival legítimo y pasa a percibirse como alguien ajeno, incluso amenazante, casi como un enemigo».

La «insultocracia» no es un fenómeno excepcional de la política contemporánea. Sin embargo, resulta evidente una radicalización del discurso, signo de una era contaminada por la invasión de las redes sociales, escaparate donde los políticos dan rienda suelta a la exaltación del sentimentalismo, convertido en reclamo electoral. El griterío quiebra los audiómetros en una espiral que no hace sino fidelizar a los propios y espantar a los contrarios. Ocurre, sin embargo, una cosa: el favorito en las elecciones andaluzas de hoy, que ganará con amplio margen sobre sus rivales, es un político con fama de tipo simpático, moderado, que elude la bronca y los «líos», sensible: llora desconsoladamente por las tragedias, sonríe a todas horas y abraza mucho. Por razones obvias es el que más grado de conocimiento tiene entre sus gobernados, pero también el que cuenta con mayor aprobación.

Por lo que cabe preguntarse: ¿cotiza en política la bonhomía? ¿Ser buena persona es un activo? ¿Prefiere la ciudadanía un carisma bondadoso o a un «killer»? ¿Cómo se pueden catalogar las virtudes humanas de un dirigente político? ¿Debe tenerlas y exhibirlas? ¿O son innatas y como tal han de percibirse? Responden dos sociólogos, dos políticos de distinto signo y dos filósofos.

«La crispación puede funcionar en el corto plazo, pero a la larga termina penalizando»

Jorge Freire, filósofo y escritor, lo tiene claro: la bondad es un activo para un político. «Sí», responde. Siempre y cuando «no se convierta en un espectáculo». Repleta la política de «gesticulación moral, de personas empeñadas en demostrar públicamente su integridad ética, de suerte que ya no es tan importante realizar buenas acciones como exhibirlas», advierte de una «inflación» que termina por producir un «efecto contrario que lleva al cinismo». Y añade: «Cuando la virtud se convierte en una representación permanente, ¿cómo no va a dejar de creer en ella el ciudadano? Entonces, empieza a sospechar que detrás de cada gesto compasivo hay cálculo y detrás de cada lágrima, estrategia. De manera que cae en el ‘todos son iguales, todo es teatro’». Por eso, reclama políticos «que ofrezcan menos teatralidad moral y más ejemplaridad».

Es Freire el primero en apuntar a la «coherencia» como una característica ligada a la bondad. Sostiene Narciso Michavila, fundador y presidente de GAD3, que «cada vez se castiga más la incoherencia de hacer lo contrario de lo que se predica». De ahí que figuras como el Papa León XIV o el Rey Felipe VI tengan «buena imagen» mientras que «muchos líderes políticos» no la tienen. Por otro lado, el sociólogo asegura que un pacifista tiene mayor recorrido que el agitador: «La crispación puede funcionar en el corto plazo, pero a la larga termina penalizando a los que se perciben como más radicales».

En términos de rentabilidad política, Freire opina igual: «A corto plazo, el matón tiene ventaja porque la política contemporánea premia la visibilidad, y a todas luces los matones dominan la economía de la atención: se viralizan, dan titulares. Es lógico que en una esfera dominada por las dichosas redes sociales el exabrupto cotice mejor que la prudencia».

El problema, contrapone el filósofo, «es confundir rentabilidad a corto plazo con autoridad moral». Porque «una cosa es movilizar y otra, inspirar confianza, tarea harto más lenta y sin duda menos espectacular». El político «decente» construye legitimidad, cosa que «no se hace en dos días». Y refiere a Curro Romero, faraón de Camas y del tiempo: «Las prisas no son buenas ni para robar melones».

«El político civilizado combate ideas y proyectos rivales sin degradar antropológicamente al adversario»

Con una visión holística de la política patria, Freire concluye que abundan más los representantes que practican el matonismo que los que apuestan por proyectar una imagen de buena persona. ¿Por qué? «Porque el clima público penaliza el matiz y recompensa la agresividad. Nuestra política está muy teatralizada y el adversario, más que un rival, es una caricatura. Si los de enfrente son ‘los malos’, ser un matón es una forma efectiva de moralizar. En este contexto de bronca perpetua, el dirigente sereno corre el riesgo de parecer tibio. Normal. Cuando uno va por la vida empuñando la antorcha, cualquiera que no esté espumeando por la boca le parece tibio».

Sin embargo, teoriza que «el político civilizado combate ideas y proyectos rivales sin degradar antropológicamente al adversario» y previene de «psicologizar la política hasta convertir cualquier discrepancia de maldad o de anomalía». El político «íntegro», apuntala, «es feroz en la confrontación y decente en las formas. Pero hoy cunde lo contrario: políticos bravísimos en las formas, como gallos de corral, pero desnatados en el fondo, que insultan mucho, pero no creen en nada».

Se moja Freire con dos ejemplos iniciales: Óscar Puente y Santiago Abascal, que se manejan con suma dureza dialéctica en su día a día. «Ambos forman parte de una política ‘sin filtros’, donde hablar ‘sin pelos en la lengua’ da una imagen de espontaneidad y autenticidad». Y, ante la posibilidad de que sus mensajes, tan desafiantes y explosivos, formen parte de un papel interpretado por personajes políticos que, en realidad, poco o nada tienen que ver con la persona, el filósofo concede: «Sabemos desde Maquiavelo que la política no es una sobremesa de almas bellas. Pero eso no quiere decir que bajo el papel hiperbólico que se ven obligados a representar nuestros políticos se escondan malas personas. En política, como en la vida, hay personas ásperas, incluso antipáticas, que en la intimidad son leales e íntegras».

«Óscar Puente está pasado de vuelta. Hay una decisión consciente de radicalizar»

No lo ve de igual manera Borja Sémper, que recibió de Puente una cálida bienvenida: el tuitero ministro lo llamó hipócrita, dijo que la gente como él le había «repateado» desde siempre y que, en el fondo, era «peor que Tellado». Sémper, que con su vuelta pretende elevar la precaria decencia de la actividad política, ve una evidente «zafiedad» en la actitud de Puente. «Yo creo que ese hombre está pasado de vuelta y que hay una decisión consciente de radicalizar. Quizás por la estrategia del PSOE de ocupar todo el espacio de la extrema izquierda».

El portavoz nacional del PP aprecia «un agotamiento transversal» de los ciudadanos «ante las malas formas». Y carga las culpas contra los contrarios. «Algunos políticos, sobre todo en el Gobierno, han pasado de buscar la ejemplaridad a buscar la zafiedad». Propone «recuperar el fondo y las formas». Primero, porque cree que hay «una demanda ciudadana» y hasta «cotiza». Pero, «aunque no la hubiera», piensa que debería ser obligado por parte de sus colegas de profesión. «Más allá de que fuera útil, conviene que la política no incendie, que los políticos con su ejemplo no participen en una escalada infinita de acción-reacción. No estoy hablando de la dureza del discurso, sino de desprestigiar en lo personal».

En el PP hablan de un «efecto Sémper» para devolverle a Feijóo la imagen que tenía en Galicia, pintiparada a la que goza Moreno. A ojos del politólogo Pablo Simón, el presidente andaluz, más allá de su carácter, lleva a sus espaldas un trabajo de comunicación. «En una democracia de audiencias todas esas percepciones están medidas: qué tipos de atributos tienes y cómo los explotas en redes y medios. Ese proceso no es azaroso». El profesor de la Carlos III no duda de la bondad del barón andaluz, pero sí ve una estrategia para ensalzar unos «atributos» que están «bien valorados». Principalmente, la «simpatía o la honestidad».

«No tengo duda de que es majo y de que cae bien, pero se ha construido un personaje en torno a eso. Y si te comportas de manera coherente, haces que tu marca personal brille por sí misma». Especialmente, cuando los ciudadanos con «baja información política» usan atajos como «la simpatía que les genera un líder» para decantarse. «Premian la bonhomía, la autenticidad y la cercanía».

«La arrogancia es una forma de ignorancia y la amabilidad es la condición de posibilidad de cualquier acuerdo fructífero»

Talante bonachón tuvo (y tiene) como pocos Ángel Gabilondo, ministro de Educación, candidato del PSOE en la Comunidad de Madrid y, en la actualidad, Defensor del Pueblo. «El insulto y la descalificación solo muestran impotencia e ineficacia», sentencia. «La arrogancia es una forma de ignorancia y la amabilidad es la condición de posibilidad de cualquier acuerdo fructífero». El socialista recuerda las palabras de Marco Aurelio cuando le preguntaron por su oficio: «Ser bueno».

Gabilondo defiende que «verbalizarlo no es solo una calificación moral» sino el «reconocimiento de que se trata de hacer bien lo que uno ha de hacer». Este, indica, «es el mejor camino». Admite que resulta fácil decirlo. «Pero es difícil y exige coherencia y constancia. Por eso, la moderación no es una debilidad, requiere coraje y determinación. Es imprescindible convocarnos a un modo cordial, lo que no impide que se sea, en su caso, crítico y firme».

Finalmente, David Pastor, Vico, filósofo, escritor y divulgador, apuntilla que «ser buena persona» debe ser «una de las principales características de un político». Pero introduce una derivada llamativa: el momento histórico. Si una nación está en «tranquilidad, paz, calma», sin «excesivos problemas internos, sino que está en una situación noble y de continuidad» la bondad representa «un activo fundamental» para el candidato. No así en tiempos belicosos: «Se va a buscar mucha seriedad, firmeza y cierto punto de crueldad para afrontar la situación».

Por otro lado, Vico establece un vínculo entre gobernantes y gobernados para una democracia representativa como la española y tira del refranero: «Todo pueblo tiene el líder que se merece». Más allá de lo coyuntural y de los designios de los electores, afirma que: «Un político tiene que ser una persona templada, que no se deje llevar por la pasión, pero que tampoco se deje llevar por la indolencia. Obvio que a cualquier líder político lo primero que se le pide es que sea inteligente y que tenga la capacidad de 'phronesis': de decidir ante la tormenta». A partir de ahí, hay más pluses: caso de la experiencia. Pero lo que nunca, nunca sumará es la cólera. «No será una virtud, sino un agravio».

Читайте на сайте


Smi24.net — ежеминутные новости с ежедневным архивом. Только у нас — все главные новости дня без политической цензуры. Абсолютно все точки зрения, трезвая аналитика, цивилизованные споры и обсуждения без взаимных обвинений и оскорблений. Помните, что не у всех точка зрения совпадает с Вашей. Уважайте мнение других, даже если Вы отстаиваете свой взгляд и свою позицию. Мы не навязываем Вам своё видение, мы даём Вам срез событий дня без цензуры и без купюр. Новости, какие они есть —онлайн с поминутным архивом по всем городам и регионам России, Украины, Белоруссии и Абхазии. Smi24.net — живые новости в живом эфире! Быстрый поиск от Smi24.net — это не только возможность первым узнать, но и преимущество сообщить срочные новости мгновенно на любом языке мира и быть услышанным тут же. В любую минуту Вы можете добавить свою новость - здесь.




Новости от наших партнёров в Вашем городе

Ria.city
Музыкальные новости
Новости России
Экология в России и мире
Спорт в России и мире
Moscow.media










Топ новостей на этот час

Rss.plus