La escena empieza a ser de sobra conocida: un individuo ataviado con gorra, gafas de sol e incluso mascarilla camina tranquilo por una zona acaudalada . Mira a un lado y a otro, despistado, parece un turista pero en realidad no lo es. Su misión es seleccionar muñecas, sobre todo las de ancianos o extranjeros con alto poder adquisitivo, personas que por unas circunstancias u otras encajan siempre en el perfil de indefensión. Marcado el objetivo, un segundo compinche se acerca y le arrebata el reloj, normalmente al tirón, pero también hay casos en los que sacan a relucir las armas. Es el delito de moda: Rolex, Patek Philippe... Artículos de hasta cien mil euros que en el mercado negro...
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