La primera en la frente… y en la pantorrilla
Un año más, el mundo de los toros, al llegar el mes de mayo, gira en torno a lo que sucede en la madrileña feria de San Isidro, un serial que, dicen, da y quita, pero que, indudablemente, se convierte en el gran escaparate del toreo. Una feria que esta temporada llega a su septuagésimo novena edición desde que Livinio Stuick la inventase, si bien antes se daban toros alrededor del día del santo patrón de Madrid. Y es que, desde que en 1902 se dio por primera vez una corrida el día 15 de mayo -en la que Conejito, Bombita Chico y Machaquito lidiaron toros de Pablo Romero-, no dejó de haber corridas por esas fechas en la capital de España.
En la plaza de la carretera de Aragón hubo años que hasta se dieron cuatro festejos seguidos en torno al día del santo, como ocurrió en 1912, 1924, 1928, 1930, 1931 y 1933. Y, ya en Las Ventas, hubo toros el día 15 desde su inauguración hasta que en 1947 se celebró la primera feria de San Isidro.
Un serial que comenzó con mal píe, puesto que en la primera función del mismo, el 15 de mayo de 1947, Rafael Ortega “Gallito” escuchó los tres avisos en el toro que abría plaza y feria, “Capachero”, un ejemplar de Rogelio Miguel del Corral que, desangrado, no llegó a los corrales. En esta misma corrida, en la que sólo hubo aplausos para Manuel Álvarez “Andaluz”, Antonio Bienvenida fue cogido por su primero y sufrió una grave cornada en la pantorrilla.