Teresa Helbig abre su universo más íntimo: 30 años de artesanía, vestidos icónicos y mujeres inolvidables en el Museo del Traje
Hay exposiciones que se visitan y otras que se sienten. La nueva retrospectiva de Teresa Helbig pertenece claramente al segundo grupo. Desde este viernes y hasta el próximo 27 de septiembre, el Museo del Traje acogerá “Helbig Archive: 96-26”, una inmersión en el universo creativo de una de las diseñadoras más importantes de la moda española contemporánea.
La muestra reúne 50 piezas seleccionadas entre los miles de vestidos, bordados y creaciones que han marcado la historia de la firma durante los últimos 30 años. Pero no se trata únicamente de una exposición de moda. Es, sobre todo, una manera de entrar en el alma del atelier de Teresa Helbig.
Porque recorrer las salas es sentir el sonido silencioso de las costureras trabajando, imaginar las primeras pruebas sobre las toiles, descubrir los bordados de cristal hechos a mano y entender cómo se construye una pieza desde el boceto hasta el vestido final. Todo con ese carácter profundamente artesanal, femenino y emocional que siempre ha definido a la diseñadora catalana.
“Cogí conciencia ayer”, confesaba Teresa Helbig durante la presentación a los medios al hablar de lo que ha supuesto ver reunidos sus 30 años de trayectoria en un mismo espacio. “Lo estoy viviendo como el inicio de una nueva etapa”.
Una exposición que resume el universo Helbig
La exposición, instalada en la primera planta del museo madrileño, propone un recorrido poético por la historia de la firma. Vestidos de metal pintados a mano, piezas de cuero, bordados de cristales o diseños construidos con plumas conviven con vídeos, fotografías históricas y documentos inéditos que ayudan a comprender la dimensión artística y artesanal de la marca.
La propia diseñadora reconoce que escoger únicamente 50 piezas no fue una tarea sencilla. “Todos son nuestros bebés, todos tienen su historia”. De hecho, la selección ha llevado meses de trabajo para intentar resumir en una sola conversación visual lo que significa Teresa Helbig. “Había muchísimas piezas que podían estar aquí. Al final hemos intentado que estuviese representada toda nuestra trayectoria y todas las técnicas artesanales que forman parte de la firma”.
Y esa conversación tiene mucho que ver con la artesanía. “Resume muy bien el nivel de artesanía que para nosotros es tan importante poner en valor”. Una de las zonas más especiales de la exposición recrea el laboratorio creativo de la firma, el espacio donde se realizan las primeras pruebas y se estudian los volúmenes antes de pasar al tejido definitivo.
“Queríamos que la gente entendiese todo el trabajo que hay detrás de cada vestido”. “Muchas veces solo se ve el resultado final, pero detrás hay muchísimas horas de trabajo artesanal”. Es precisamente ahí donde la exposición se vuelve más inmersiva. El visitante no solo contempla vestidos: entra literalmente en el proceso creativo de la casa Helbig.
El armario personal de Teresa Helbig convertido en exposición
Uno de los aspectos más sorprendentes de “Helbig Archive: 96-26” es que todas las piezas pertenecen al archivo personal de la firma. No han tenido que recuperarse vestidos prestados por clientas ni recurrir a colecciones externas. “He sido muy romántica porque muchos me los he quedado para mí, son de mi armario”.
La diseñadora ha guardado durante décadas muchas de sus creaciones más importantes, algo que hoy permite convertir ese archivo privado en una exposición abierta al público. Además, cualquier clienta puede volver a pedir un vestido antiguo de la firma gracias a ese trabajo de conservación. “Durante todos estos años he ido guardando las prendas”. “Para nosotros era importante conservar ese legado y poder revisitarlo”.
La Helbig Gang y las mujeres que han dado sentido a la firma
Si hay algo que atraviesa toda la exposición es la presencia de las mujeres Helbig. Clientas, amigas y rostros fieles a la firma que durante décadas han construido lo que la diseñadora define como una auténtica comunidad. “Quizás no se ve, pero sí se siente”. Así define Teresa Helbig esa Helbig Gang que la ha acompañado durante estos 30 años. Mujeres que valoran las prendas, que las conservan y que incluso siguen llevando vestidos comprados hace décadas.
Durante la conversación con este medio, Teresa Helbig sonreía al recordar la anécdota reciente con Eugenia Martínez de Irujo, quien le confesó que todavía conserva una de las primeras piezas que adquirió de la firma hace casi 30 años. “Eso es maravilloso”. “Que una mujer siga guardando una prenda tantos años después significa que esa pieza ha formado parte de su vida”.
Porque en el universo Helbig la moda no se entiende como algo pasajero. Todo lo contrario. “Queremos poner en valor la artesanía y vestidos que sean atemporales, que no pasen de moda”. “Es maravilloso que pasen de una generación a otra”.
“Disfruta el camino”
La exposición concluye con una reflexión profundamente emocional. Al preguntarle qué le diría hoy a aquella Teresa Helbig que empezó hace 30 años, la diseñadora respondió sin dudar. “Le diría que disfrutase el camino como lo he disfrutado ahora”. “No me arrepiento de nada. Incluso todos los errores nos han dado más fuelle para seguir y aprender”.
Y quizá esa sea precisamente la sensación que deja “Helbig Archive: 96-26”: la de una historia construida con paciencia, oficio, emoción y muchísima verdad. Una exposición que no solo habla de vestidos, sino también de memoria, de mujeres y de todo lo que ocurre detrás de una costura invisible.