La de Joaquín es una de esas historias de barrio que dan el sentimiento de pertenencia a una comunidad. Un caso cada vez más aislado en los tiempos que corren y que, sin embargo, confirman que quedan zonas en Sevilla donde sigue importando quien es el vecino de enfrente. Que las buenas personas no pasan desapercibidas. Joaquín es quien regenta el quiosco del cruce de la calle Padre Damián con Virgen de la Antigua, que permanece cerrado desde marzo después de que sufriera un desafortunado accidente de tráfico. En los Remedios, sus clientes y vecinos siguen de cerca su recuperación que tras pasar por la UCI y someterse a varias intervenciones, continúa en casa. Los días posteriores al accidente, su quiosco se llenó de dibujos y dedicatorias de los niños a los que religiosamente saludaba en su camino al colegio San José (Padres Blancos). «¡Echamos de menos tus buenos días!», «¡Mejorate pronto!» o «Esta esquinita no es lo mismo sin tí», son algunos de los mensajes de pequeños y mayores que decoraban la 'oficina' de Joaquín al conocer su hospitalización. Y es que como declara a este periódico Ángel, portero del edificio de al lado, «pasarán los años y siempre será la esquina del quiosco de Joaquín». Ahora, su barrio le ha dedicado un nuevo mensaje en el que se le felicita por su recuperación, aunque por el momento, descansa en casa. Y es que este querido quiosquero tenía pensado jubilarse este mismo mes de mayo, según explica su compañero de profesión al final de la calle, cuyo quiosco en la plazoleta de la calle Asunción con Virgen de la Antigua ha absorbido la mayoría de la clientela de Joaquín. «Son muchos los clientes que vienen preguntando por él; es muy querido en el barrio», explica. Como se detalla en el cariñoso mensaje que los vecinos han colocado en el quiosco, «ha sido durante décadas lugar de paso con parada necesaria, de vigilancia de niños, del buenos días... y ahora lamentablemente va a cerrar», ya que ante el infortunio de su accidente, todo apunta a que, según detallan los vecinos a este periódico, se jubile directamente ya que tenía previsto hacerlo este mismo mes de mayo. Son varios los que en su paso por la calle Padre Damián dedican un momento a leer el mensaje pegado en el quiosco . «Llevo toda la vida comprando la prensa y los fascículos coleccionables aquí», explica Emilio, vecino del portal de al lado. «Era una persona muy cariñosa, siempre pendiente de los niños», detalla. Más de una vez este quiosquero ayudaba a cruzar la calle a los pequeños, paraba el tráfico, e incluso ayudaba a alguna que otra madre con más niños que manos en su camino al colegio. Incluso alguno que otro que llegaba correteando a darle un beso para ganarse un caramelo. «Fue quien le llevó el periódico al Rey cuando vino de visita», añade. Emilio, quien amablemente decide colaborar en el intento de rendir homenaje a la labor de Joaquín, busca a Ángel, su portero y con quien el querido quiosquero ha compartido muchas mañanas. «Siempre nos hemos echado una mano; yo le vigilaba el puesto o él a mí la puerta si alguno de los dos necesitaba hacer un recado», reconoce. Son muchos los vecinos que acuden a él para preguntar por Joaquín, quien le hace llegar que «el barrio está con él» . Y es que, como indica Emilio, no es cosa «de dos manzanas». El cariño traspasa las calles de los Remedios a través de tantas personas con las que se ha cruzado de camino al colegio. Un aprecio que desde luego queda plasmada tanto en los múltiples carteles que se han colocado desde el cierre del puesto como en la conversación entre ambos hombres. «Retrata lo buena persona que era y lo mucho que se le va a eschar de menos aquí», insta Ángel a ABC, no sin antes agradecer que se le dedique este espacio a su compañero de calle, quien probablemente sin pretenderlo, se convirtió en una figura indispensable de esta esquina.