Sandra Ygueravide y Vega Gimeno, vida eterna para el baloncesto 3x3
La despedida no fue un adiós cualquiera. Fue, más bien, el cierre de un círculo que ellas mismas se encargaron de trazar durante más de una década. Vega Gimeno y Sandra Ygueravide, dos nombres ya inseparables del crecimiento del 3x3 en España, han decidido poner punto final a su etapa como jugadoras. Lo hacen con una medalla de plata olímpica en París en la mochila, con podios mundiales y, en el caso de Sandra, con el reconocimiento de haber sido número uno del ranking FIBA. Pero, sobre todo, lo hacen con la sensación de haber cambiado algo más profundo: el lugar que ocupa esta disciplina en el imaginario colectivo.
«Con un poco de resaca emocional, pero súper feliz», confesaba Vega apenas 24 horas después de hacerlo oficial. La frase encierra el tono de una retirada que no nace del desgaste, sino de la convicción. «Me he quitado un peso de encima». Una frase que deja poco lugar a las dudas sobre su futuro. No hay marcha atrás. «Es una decisión súper meditada, estaba claro desde hace tiempo», remacha.
Sandra, por su parte, se expresa en una línea similar, aunque con un matiz que explica su serenidad: la continuidad de su labor. «Creo que también va un poco ligado a que voy a seguir unida al 3x3 y eso me da bastante tranquilidad». Porque si algo tienen estas retiradas es que no son una despedida del todo. Vega será coordinadora del área de 3x3 de la FEB y Sandra asumirá el rol de seleccionadora femenina. Dejan la pista, pero no el juego.
Ambas han recorrido el camino juntas. Literalmente. Y por ello en la despedida no iba a ser diferente. «Hemos compartido absolutamente todo en el 3x3. Somos amigas, somos hermanas, somos familia», resume Gimeno, sobre lo que supone la valenciana en su vida. Y Sandra lo refrenda desde el otro lado: «Todo lo que hemos vivido lo hemos vivido juntas y este nuevo camino también tenía que empezar de la mano». No es un tópico: es una sociedad deportiva y emocional que ha sostenido el crecimiento del 3x3 español cuando todavía era una apuesta casi marginal.
No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que elegir el 3x3 generaba incomprensión. «Mucha gente no entendía por qué hipotecaba mis veranos», recuerda la exjugadora del Casademont Zaragoza. Ella venía de una sólida carrera en el 5x5, pero encontró en la modalidad reducida algo distinto: «Lo que se crea en el 3x3 es algo que no pasa en el 5x5. Son experiencias vitales». Canchas improvisadas, viajes improbables, escenarios únicos. De la Torre Eiffel a un acantilado. Baloncesto, sí, pero también vida.
Ese componente humano explica, en parte, el éxito de esta modalidad. Y cuando se les pregunta qué define realmente al 3x3, ambas no dudan: «El 3x3 no existe si no hay compañerismo, los egos se tienen que quedar a un lado. Y eso es algo que explica el éxito. Engancha mucho porque va unido a la palabra unión. Aquí el equipo es lo más importante». No es casualidad que ambas señalen el mismo núcleo. Es la esencia de lo que han construido.
En lo deportivo, el legado es incuestionable. La plata olímpica de París aparece como el gran hito, pero no es el único. Seis medallas en campeonatos internacionales y, en el caso de Ygueravide, ese número uno mundial que simboliza el reconocimiento global. Sin embargo, cuando se les plantea elegir, la respuesta se aleja del metal. «Que las niñas sepan lo que es el 3x3. Esa es la mejor medalla».
Impacto más allá del éxito
Ahí está la verdadera dimensión de su impacto. No solo han competido; han abierto camino. Han hecho visible un deporte que hoy empieza a entrar en colegios y clubes. Han generado referentes donde antes no los había.
El cambio de rol no será sencillo. «Se pasa bastante peor desde fuera que desde dentro», reconoce Vega, anticipando lo que vendrá. Sandra ya está en modo trabajo: «Empezando a pensar en el verano, en jugadoras, en ser capaz de transmitir todo lo que quiero». La transición, eso sí, ha sido natural.
Queda, inevitablemente, el poso emocional. Los recuerdos. Las cicatrices. «Lo que pesa más son los buenos momentos y las risas», dice Vega, aunque admite que «seguramente lo que más hay en la mochila son arañazos y golpes». Sandra lo resume entre risas con un equilibrio casi perfecto: «Podrían estar ahí 50-50». Dolor y disfrute. Caídas y celebraciones. Como en cualquier deporte, pero quizás algo más intensas en este.
Cuando se les pide un titular que resuma sus carreras, ninguna se escapa por la tangente. Sandra habla de una «carrera inolvidable y muy trabajada». Vega prefiere una consigna: «Larga vida al 3x3». Tal vez ahí esté todo. No en el pasado, sino en lo que queda por venir. Porque si algo han dejado claro es que esto no termina aquí. Solo cambia de lugar. De la acción a la dirección. Pero siempre dentro del mismo juego que ayudaron a crecer cuando nadie miraba. Y que ahora, gracias a ellas, ya no puede dejar de hacerlo.