Europa entra en alerta: Francia ya sufre escasez de combustible mientras España garantiza el suministro
Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio han elevado el riesgo de interrupciones energéticas a escala global, trasladando la preocupación desde los precios hacia la disponibilidad de combustible. Las advertencias sobre problemas de suministro se han convertido en incidencias reales en algunos países europeos, en un contexto marcado por el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Francia se ha situado en el epicentro de esta crisis emergente. Aproximadamente la mitad de su demanda proviene de Oriente Medio, por lo que el país ya registra dificultades en su red de estaciones de servicio. En torno al 12% de las gasolineras presenta falta de alguno de los carburantes, según datos oficiales, en un escenario que las autoridades atribuyen a tensiones logísticas puntuales pero que muestra una tendencia creciente.
La situación no es exclusiva de Francia. Alemania también ha alertado de posibles problemas de suministro de gasolina, diésel y queroseno si el conflicto se prolonga debido a su dependencia del petróleo, tal y como ha advertido la ministra federal de Economía, Katherina Reiche (CDU). Además, países como Eslovenia ya han optado por medidas de racionamiento. El denominador común es la elevada dependencia energética de Europa.
Más allá del petróleo, la crisis está teniendo un impacto directo en el mercado global de gas natural. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el conflicto ha provocado una caída del 8% en la producción mundial de gas natural licuado (GNL) y ha llegado a retirar del mercado cerca de una quinta parte del suministro global debido al cierre efectivo del estrecho de Ormuz. Esta situación ha elevado los precios y ha reducido las entregas internacionales.
La AIE advierte de que los daños en infraestructuras clave, especialmente en Qatar, retrasarán la entrada de nueva capacidad de GNL prevista para los próximos años, aplazando la esperada expansión de la oferta global al menos hasta finales de la década. En términos agregados, las pérdidas acumuladas podrían alcanzar los 120.000 millones de metros cúbicos entre 2026 y 2030, prolongando un escenario de mercado tensionado.
¿Esta escasez también afectará a España?
Pese a la situación actual, en España no se prevén problemas de suministro, según trasladan fuentes del sector. La Asociación de la Industria del Combustible (AICE) —que agrupa a Repsol, Moeve, Galp y BP— sostiene que el país cuenta con "el sistema de refino más flexible y competitivo de toda la Unión Europea".
"Tenemos una posición privilegiada para asegurar el suministro de todos nuestros consumidores porque producimos más gasolina de la que consumimos y cubrimos alrededor del 80% del gasóleo y del queroseno que consumimos con nuestra propia producción", explica la directora general de la AICE, Elena Mateos.
Esto es así porque España cuenta con ocho refinerías dedicadas a la producción de combustibles, lo que supone una ventaja estructural respecto al resto de países europeos, sobre todo en situaciones como la actual. Además, concentra cerca del 13% de la capacidad de refino de la Unión Europea.
El suministro de crudo, además, se reparte principalmente entre América y África, lo que limita la exposición directa a Oriente Medio. A ello se suman las reservas estratégicas mantenidas en el marco de los acuerdos internacionales, que actúan como colchón ante disrupciones externas.