Coincidiendo con el Día del Libro, hemos conocido que Cataluña va a poner en marcha una experiencia piloto en los institutos más conflictivos, consistente en desplegar a Mossos d'Esquadra de paisano como disuasión ante posibles casos de acoso. Algo así como una policía escolar. Cierto es que la convivencia en las aulas está tomando un cariz preocupante, y así, la educación —que debería ser el primer argumento en casa, en el colegio y en la calle— va dejando paso a la vigilancia, como si los institutos fuesen carreteras, un macroconcierto o un partido de fútbol de alto riesgo. Ahora que la autoridad del profesor es un quiero y no puedo, y cuando el nivel de exigencia educativa —lo que siempre...
Ver Más