Cuando suben las temperaturas, no son pocos quienes aprovechan para organizar pequeñas escapadas de fin de semana sin alejarse demasiado. En este sentido, los pueblos con encanto se convierten en una de las opciones favoritas. Y Cataluña ofrece una gran variedad de destinos perfectos para este tipo de planes. Uno de ellos es Cervera, en la provincia de Lérida. Capital de la comarca de la Segarra, este municipio destaca por su pasado medieval y por ser el lugar de origen del piloto Marc Márquez. Situado sobre una colina y rodeado de historia, conserva un importante patrimonio que lo convierte en una escapada diferente. Pero, ¿qué se puede ver exactamente en este pueblo? Lo primero es recorrer su casco antiguo, donde todavía se conservan tramos del antiguo recinto amurallado. Estas murallas, levantadas en la Edad Media, llegaron a rodear la ciudad con torres y caminos de ronda, y hoy permiten entender su importancia estratégica en aquella época. Otro de los grandes símbolos de Cervera es la Iglesia de Santa María de Cervera, cuyo campanario domina buena parte del paisaje urbano. Desde sus alrededores se obtienen algunas de las mejores vistas del municipio. Además, Cervera conserva restos de su antiguo castillo, documentado ya en el siglo XI. Todo ello se completa con un entramado de calles estrechas y rincones con encanto que hacen del pueblo un destino que sorprende. En coche, la forma más directa de llegar desde Barcelona es por la A-2 en dirección a Lleida. El trayecto dura aproximadamente una hora y cuarto, lo que convierte a Cervera en una opción muy cómoda para una escapada de un día o de fin de semana. En transporte público, la opción más sencilla es el tren de media distancia que conecta Barcelona con Cervera en poco más de una hora. También existen líneas de autobús, aunque el tren suele ser la alternativa más rápida para llegar sin complicaciones.