De la Copa de Naciones a La Yeguada El Espinar
En la Copa de Naciones no compite un jinete de manera individual, compite un país. Cuatro binomios de los que se suman los tres mejores resultados. Es el formato que mejor mide la solidez de un equipo.
En ese escenario, Fernando Sarasola Marulanda ha sido una de las piezas más fiables del equipo español. Disputó 25 Copas de Naciones y entre 1999 y 2002 fue la etapa dorada con cuatro victorias. En todas compitió con "Nikita de Laubry", hija de "Skippy II" y uno de los caballos más importantes de su cuadra. No era un binomio de apariciones puntuales, sino de regularidad.
La primera victoria llegó en 1999, en el CSIO del Club de Campo Villa de Madrid. España llevaba seis años sin ganar y aquel resultado cambió la dinámica. El equipo lo formaban Raffy Latham, Fernando Fourcade, Pilar Cordón (que debutaba) y el propio Sarasola.
La siguiente llegó en 2001, en Gijón. En la pista asturiana de Las Mestas, Sarasola formó equipo con Fernando Fourcade, el añorado Cristino Torres y Ricardo Jurado. El triunfo confirmó que el equipo podía sostener ese nivel y volver a competir por las victorias.
El año 2002 se cerró ese ciclo con dos nuevos triunfos. El primero, en La Baule, con Sarasola junto a Raffy Latham, Cristino Torres y Ricardo Jurado. El segundo, otra vez en Gijón, en el último ensayo antes de los Juegos Ecuestres Mundiales de Jerez. En esa ocasión, el equipo lo integraron Raffy Latham, Luis Jesús Escobar, Ricardo Jurado y Fernando Sarasola.
Hay un dato que resume esos años: de todos los jinetes que pasaron por esas cuatro victorias, sólo Sarasola , junto a "Nikita de Laubry", estuvo en todas. Raffy Latham, con "Bretzel", y Ricardo Jurado, con "Gysmo", participaron en tres. Cristino Torres y Fernando Fourcade lo hicieron en dos. Pilar Cordón y Luis Jesús Escobar completaron la lista con una victoria cada uno.
Ese nivel de continuidad no se sostenía sólo compitiendo. Los caballos de élite necesitan parar, descansar y recuperarse. La Yeguada El Espinar, la finca de Fernando Sarasola en la sierra de Segovia, ha sido durante años uno de esos lugares vinculados a ese proceso. Prados amplios, rutina sencilla y tiempo. Ahí han descansado muchos de esos caballos antes de volver a competir o, simplemente, para cerrar su etapa deportiva. Hoy sigue siendo un sitio al que se recurre por ese mismo motivo. Cuando termina la temporada, cuando un caballo necesita recuperarse o cuando toca bajar el ritmo, hay quien busca exactamente eso: campo, tranquilidad y manejo cuidado. La Yeguada El Espinar es el proyecto por el que Fernando Sarasola sigue ligado actualmente al mundo del caballo, aunque como jinete haya colgado los "breeches" hace años.