La organización juvenil que Vox llevó a la Fiscalía por presunto desvío de fondos canta victoria
No hubo desvío de fondos. La Fiscalía ha comunicado este martes el archivo de la denuncia que dos empleados de Vox, por orden de la cúpula del partido, presentaron contra la organización juvenil Revuelta (hasta el pasado mes de diciembre ligada al partido) por un supuesto desfalco en el dinero recaudado para ayudar a los afectados por la tragedia de la dana en la Comunidad Valenciana. El Ministerio Público resuelve lo siguiente: el relato "no aportaba datos suficientes".
Así termina una larga historia de la que LA RAZÓN dio cuenta en sucesivas exclusivas y que, a la postre, se ha convertido en uno de los principales episodios de lío interno en Vox. Aquella fue la guerra del "búnker" del partido, como denominan algunos trabajadores de Bambú (equivalente a Génova 13) al tridente que conforman Santiago Abascal y sus dos asesores áulicos de cabecera: Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, contra los empleados a los que se había encomendado la estrategia digital.
Un grupo de jóvenes entre los que se encontraba Jaime Hernández Zúñiga, alias "el Pelos", presidente de Revuelta y una de las primeras personas que Vox tuvo en nómina. Durante mucho tiempo, este joven de Coslada fue la sombra de Abascal. Tanto, que lo hizo testigo de su boda. De ahí el simbolismo que entraña el conflicto que se desató entre Vox y Revuelta, que tuvo todos los ingredientes de un culebrón: grabaciones, filtraciones, traiciones, expedientes de expulsión, denuncias. Y ahora, un archivo que no sutura las heridas.
También tiene especial trascendencia este episodio porque si los jóvenes representan la principal fortaleza del partido verde en parte es gracias a la labor de personas como los cabecillas de Revuelta, que en poco tiempo se convirtió en las Nuevas Generaciones oficiosas de Vox. El vínculo llegó a ser total. Pero se rompió cuando el partido intentó dar un golpe de mano para arrebatar a sus jóvenes el control de la organización. Tal y como quedó acreditado en diversos mensajes y audios que publicó este periódico.
Fue en diciembre cuando Revuelta desveló el enfrentamiento con Vox. El enredo empezó mucho antes. Revuelta nació como un movimiento juvenil impulsado por un grupo de trabajadores jóvenes de Vox para agitar las calles en plena aprobación de la amnistía del procés. Para poder darle cobertura legal al proyecto, se sirvieron de una asociación preexistente que había constituido el partido: Asoma. Acrónimo de Asociación Social de Mayores. Un oxímoron en toda regla.
Abascal tardó poco en subirse al carro del éxito de sus jóvenes, porque a los pocos días de las primeras protestas en Ferraz, se encontraba en primera fila, detrás de la pancarta, liderando el sarao. A partir de ahí, Revuelta disparó su actividad y su popularidad, hasta convertirse en un satélite más de la actividad de Vox. El partido y la asociación juvenil se hacían cobertura mutuamente. Hasta que la cúpula de Vox estableció un férreo control orgánico a través del sindicato Solidaridad para fiscalizar cada uno de sus movimientos. Paso previo al asalto... fallido.
En marzo del pasado año llegó a oídos del "búnker" que los 'cachorros' de Revuela manejaban unos ingresos nada desdeñables, por lo que se propusieron absorber la fundación para el partido. El plan trazado era una "integración", en todos los planos -también el contable- con el sindicato del partido: Solidaridad, que no logra despegar. Pero los jóvenes de Revuelta se amotinaron contra la cúpula oficiosa de Vox (Méndez-Monasterio) y se negaron a ceder los mandos de la organización.
Finalmente, dos de los fundadores de Revuelta, Arturo Villa, asesor de Vox en el Parlamento Europeo; y Javier Esteban, jefe de redes del partido (ahora dimitido por un presunto acoso sexual a un menor), agacharon la cabeza ante "el búnker" y acordaron llevar a sus compañeros ante la Fiscalía, que ha terminado por desestimar la denuncia.
En un comunicado, Revuelta canta victoria. "La Fiscalía archiva la denuncia falsa de la directiva de Vox contra Revuelta por malversación de fondos", celebra la asociación. "Siempre hemos sido inocentes y lo demostraremos hasta las últimas consecuencias. Seguiremos denunciando el juicio político y mediático que ha articulado la directiva empresarial de Vox por nuestra negativa a entregarles Revuelta", ha escrito en su cuenta de X.
"Durante estos meses, decenas de cargos de Vox se han puesto en contacto con miembros de Revuelta, reconociendo en privado la existencia de dicha campaña, así como el clima de miedo generado por las purgas internas, que impide a muchos manifestarse públicamente", ha asegurado Revuelta en un comunicado.
Conocido el archivo de la querella no han dejado de sucederse las reacciones en las redes sociales. La mayoría de purgados por Abascal en Vox han mostrado su respaldo a los jóvenes de Revuelta. Caso de Javier Ortega Smith, antaño secretario general: "Al final prevalece la verdad y la Justicia. Están tardando algunos en dar explicaciones y en pedir disculpas a los chavales".