El Papa estrena el primer campus con su nombre
Robert Prevost cuenta desde este martes con el primer campus universitario que lleva su nombre como Papa: León XIV. El Pontífice agustino ha bendecido la nueva sede de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, en una tarde que completó con un visita a un centro psiquiátrico en Malabo.
El Santo Padre se mostró agradecido, «consciente de que un honor semejante excede a la persona y remite más bien a los valores que juntos deseamos transmitir». León XIV pronunció estas palabras después de descubrir un busto con su imagen que preside la plaza central de este centro de formación.
Para el Papa, abrir un nuevo campus no es una mera ampliación de infraestructuras, sino «un gesto de confianza en el ser humano», que implica «seguir apostando por la formación de las nuevas generaciones y por esa tarea, tan exigente como noble, que consiste en buscar la verdad y poner el conocimiento al servicio del bien común».
León XIV hizo hincapié en cómo «hoy se abre también un espacio para la esperanza, para el encuentro y para el progreso». «Toda auténtica obra educativa, en efecto, está llamada a crecer no sólo como una estructura, sino como un organismo vivo», enfatizó.
Desde esta perspectiva, el Papa está convencido de que una universidad «se mide por la calidad de los estudiantes que ofrece a la vida de su pueblo: más allá del número de graduados o de la extensión de su infraestructura».
Con este punto de partida, se detuvo en la necesidad de que la educación tenga como pilar «una realidad bien arraigada en la seriedad del estudio, en la memoria viva de un pueblo y en la búsqueda perseverante de la verdad». «Sólo así podrá crecer con firmeza», apuntó, con el deseo de que la universidad no solo proporcione «instrumentos para el éxito profesional», sino también «razones para vivir, criterios para discernir y motivos para servir». El Papa norteamericano considera que es necesario potenciar en las aulas «la capacidad de conocer, de nombrar, de discernir, de admirarse ante el mundo y de interrogarse por su sentido».
En definitiva, León XIV expuso que toda educación debe ayudar a «redescubrir que la verdad, no se fabrica, no se manipula ni se posee como trofeo, sino que se acoge, se busca con humildad y se sirve con responsabilidad».
Junto al Pontífice, en el acto intervino el rector de la universidad, Filiberto Ntutumu Nguema Nchama, quien destacó la importancia que la investigación y el desarrollo del conocimiento suponen para la «promoción de la igualdad de oportunidades».
«No son las estructuras las que transforman el mundo, sino el compromiso de las personas», señaló, a la vez que puso en valor a los jóvenes como motor de regeneración de la sociedad.
Al rector le siguió el presidente del Consejo de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, Anacleto Oló Mibuy, quien ahondó en los retos de hoy en la educación y la ciencia, como la inteligencia artificial, que abren «interrogantes que no pueden resolverse únicamente con algoritmos que nos llevan al terreno de la ética y la moral». Además, añadió que «la ciencia y la fe no son adversarias, sino complementarias».
Tras abandonar la universidad, el Papa remató su agenda pública en el primer día en Guinea Ecuatorial visitando el hospital de salud mental Jean Pierre Olie en la capital de Guinea Ecuatorial. Fue fundado en 2014 a petición de la primera dama Constancia Mangue de Obiang. Desde allí, León XIV presentó el lugar como un enclave para acabar con «la discriminación que lleva a la marginación».
«Cada vez que visito un hospital con personas enfermas o dificultades, tengo un doble sentimiento: por un lado, siento dolor por los pacientes y por sus familias, que no saben ayudar al paciente, por otro, experimento admiración y consuelo por todo lo que allí se hace a diario para servir a la vida humana», dijo León XIV.