Aleksandr Kerzhakov perteneció a ese Sevilla imparable que quería comerse el mundo. Desde enero de 2007 hasta finalizar el curso siguiente. Un tiempo en el que pudo comprobar cómo el equipo dirigido por Juande Ramos, el entrenador que insistió en su fichaje para completar una delantera demoledora con Luis Fabiano, Kanouté y Chevantón. Hasta tres títulos (Copa de la UEFA, Copa del Rey y Supercopa de España) levantó el atacante ruso como sevillista, donde disputó 47 partidos e hizo 11 goles. «Cada partido era único para mí. Se podría decir que cumplí el sueño de jugar en España rodeado de los mejores futbolistas del mundo. Es algo que ahora puedo contarles a mis hijos, que miran con admiración los goles...
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