La noche en la sala Pandora tuvo algo de reencuentro emocional y también de declaración de intenciones. Leire Martínez regresaba Sevilla, gracias al festival Insólito, por primera vez en solitario tras su etapa en La Oreja de Van Gogh, y lo hacía con una sala abarrotada que, desde el primer segundo, dejó claro que no venía solo a escuchar, sino a sostenerla en esta nueva etapa. Las luces se apagaron y un grito colectivo ensordeció el recinto. En las pantallas, imágenes de la artista; sobre el escenario, los músicos marcando el pulso. Sin previo aviso, el público comenzó a cantar a capela el estribillo de 'Mi nombre', el primer sencillo de su nueva etapa, convirtiendo el arranque en un momento...
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