Dos agujeros negros supermasivos se acercarían a una colisión dentro de 100 años y la Tierra sentiría sus efectos
En una galaxia situada a unos 500 millones de años luz, un par de agujeros negros supermasivos podría estar acercándose a una colisión colosal que, según los científicos, dejaría huellas detectables incluso desde la Tierra. El hallazgo surge tras décadas de observaciones con radiotelescopios, que revelaron que lo que parecía ser un solo objeto extremadamente brillante es, en realidad, un sistema doble en pleno proceso de fusión.
Durante años, los astrónomos pensaron que se trataba de un blázar, es decir, el núcleo activo de una galaxia alimentado por un único agujero negro. Sin embargo, nuevos datos publicados en 'Monthly Notices of the Royal Astronomical Society' sugieren que los dos gigantes cósmicos avanzan hacia un choque inevitable.
Oculto en un lugar muy brillante
El objeto estudiado se encuentra en la galaxia Markarian 501 y había desconcertado a los investigadores durante años debido a la forma cambiante de su chorro de energía. Para resolver el misterio, el equipo analizó más de 80 conjuntos de datos obtenidos por una red internacional de radiotelescopios.
Los resultados fueron sorprendentes. En lugar de un solo chorro, los científicos detectaron un segundo flujo de energía que gira en sentido contrario alrededor del centro del sistema. Esto sugiere que cada uno está impulsado por un agujero negro distinto, ambos con masas que oscilan entre 100 millones y 1.000 millones de veces la del Sol.
“Darse cuenta de que había un segundo motor a reacción fue increíble”, dijo Silke Britzen, coautora del estudio y astrónoma del Instituto Max Planck de Radioastronomía a BBC Science Focus. “Para mí fue como: ¿así es como funciona? Estaba tan asombrado y abrumado, y quería contarle a todo el mundo lo que acabábamos de descubrir”, agregó.
Un baile cósmico
Los dos agujeros negros orbitan uno alrededor del otro cada 121 días, separados por una distancia relativamente pequeña en términos astronómicos. Con el tiempo, esa distancia se irá reduciendo hasta que ambos objetos terminen fusionándose.
Los investigadores estiman que este proceso podría completarse en menos de 100 años, lo que lo convierte en un fenómeno inusualmente cercano en escala temporal para la astronomía.
“Esperamos que quede un agujero negro (fusionado)”, dijo Britzen. “Tengo mucha curiosidad por observar cómo continuará esta ‘danza’”.
En 2022, además, se produjo un evento clave que reforzó esta hipótesis: la alineación de ambos generó un anillo de Einstein, un fenómeno en el que la gravedad actúa como una lente que curva la luz.
Ondas detectables desde nuestro planeta
Cuando finalmente ocurra la colisión, los científicos esperan que se liberen ondas gravitacionales extremadamente potentes, es decir, ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo provocadas por eventos cósmicos extremos.
Estas señales podrían ser más intensas que las detectadas en fusiones anteriores de agujeros negros. Si se confirma, los detectores en la Tierra serían capaces de registrar este fenómeno, lo que permitiría estudiar con mayor detalle las propiedades de estos gigantes antes de su unión definitiva.
Aunque el evento no representará ningún peligro para el planeta, sí ofrecerá una oportunidad única para comprender mejor uno de los procesos más violentos y energéticos del universo.