Racismo en redes marca disputa electoral: “Pensar distinto no te da derecho a deshumanizar al otro”
El incremento de mensajes racistas en redes sociales vuelve a marcar una contienda electoral en Perú. El último caso fue protagonizado por Cristopher Puente Viena, conocido como ‘Cristorata’. A través de una transmisión en vivo, el streamer insultó a ciudadanos de regiones del sur por votar por un candidato diferente a sus preferencias, lo que llevó al Ministerio Público a iniciar una investigación preliminar por el delito de discriminación en agravio de la población indígena.
El episodio, sin embargo, no es un hecho aislado. En lo que va del 2026, el Ministerio de Cultura (Mincul) registró 99 situaciones de discriminación étnico-racial a través de su servicio Alerta contra el Racismo. La cifra se eleva a 1.363 casos si se consideran los reportes desde el 2012.
Un fenómeno arraigado
Para Ana Lucía Mosquera Rosado, especialista en diversidad y derechos humanos, la persistencia de estos hechos responde a un problema social mayor. “Tenemos un momento de polarización súper grave, pero la forma en que se genera el debate, si es que lo hay, evidencia que el racismo está muy vivo en la sociedad y es uno de los primeros argumentos que las personas utilizan para descalificarse unas a otras”, dijo.
Una muestra de lo interiorizado que están estas conductas son los comentarios que realizan las personas en redes sociales para justificar las agresiones. En el último caso, por ejemplo, algunos usuarios consideraron que el influencer solo dijo una supuesta verdad al cuestionar el voto de pobladores del sur y, por ende, no debería ser juzgado.
La experta indicó que, quienes reaccionan de esa manera, buscan no aparentar racismo, pero en el fondo terminan sumándose al agravio, aunque sin asumir consecuencias. Estos hechos responderían a casos internalizados o a la aceptación inconsciente de mensajes discriminatorios que, de todos modos, implica la desvalorización de personas pertenecientes a determinados grupos, como pobladores de la sierra en el actual contexto electoral.
Límite transgredido
Otro factor que contribuye a la continuidad del racismo es la distorsión de la libertad de expresión. El Mincul precisó que existen limitantes, por ejemplo, cuando se vulnera la dignidad y los derechos fundamentales de las personas al reforzar prejuicios o estereotipos. “Cuando el discurso afecta derechos de las personas deja ser opinión y se convierte en un delito”, afirmó la entidad.
Este ilícito se enmarca en el artículo 323 del Código Penal, que sanciona la discriminación y su incitación por motivos raciales, religiosos, sexuales, de discapacidad, entre otros. No obstante, las penas que contempla no son tan drásticas, según advirtió el abogado Richard O’Diana Rocca, especializado en derechos humanos e interculturalidad.
“Cuando se trata de un acto de discriminación simple, la pena puede ser no menor de dos años ni mayor a tres; y cuando el acto es cometido a través de un medio como el Internet o redes sociales, la sanción llega a ser no mayor de cuatro años, lo que implica que los sentenciados, incluso con la máxima pena, no van a prisión. Ese es un tema que debería discutirse en un país donde se registran muchos actos de este tipo”, apuntó.
Riesgo de agravarse
Mosquera Rosado alertó que el país está entrando a la etapa más polarizante de la campaña electoral, en medio de la disputa por el segundo lugar que definirá qué candidatos competirán en el balotaje por el sillón presidencial. En ese contexto, consideró que es importante que se envíen mensajes claros a la ciudadanía.
“Creo que es importante recordar que en una sociedad democrática, las diferencias ideológicas o decisiones políticas, deben ser normales, pero lo que no debería pasar es que eso nos lleve a la deshumanización de las personas. Se puede tener todas las diferencias posibles, pero aún así ver a esa persona como un ciudadano que merece expresarse y votar libremente como yo, así no piense igual a mí”, señaló.
La especialista lamentó que los casos de racismo queden en el olvido una vez que pasan los comicios y no se aborden con la debida seriedad por parte de las autoridades, lo que eleva el riesgo de que el nivel de violencia siga creciendo cada año. “Cuando no hay una mayor exploración o análisis, lo que vamos a tener son ciclos que se repiten, cada vez con mayor violencia. Lo que estamos viendo ahora, probablemente podría ser más violento que lo que vivimos en 2021”, advirtió.
Tareas pendientes
El Mincul informó que mediante el servicio de Alerta Contra el Racismo reciben constantes reportes ciudadanos sobre casos de discriminación étnico-racial, los cuales atienden a través de la orientación, acompañamiento y coordinación institucional, incluyendo las comunicaciones a la Fiscalía.
Asimismo, anotaron que recientemente se han dado dos sentencias condenatorias por discriminación racial en regiones como San Martín y Lambayeque. “Estos casos evidencian que este tipo de conductas sí pueden ser objeto de sanción cuando se logra su adecuada identificación y denuncia”, indicaron.
Sin embargo, más allá de la merecida condena, Mosquera Rosado consideró que se necesita trabajar en medidas preventivas, ya que actualmente no habría un espacio de sensibilización entre las acciones racistas y la sanción. “No existe una reeducación de las personas. Entonces, lo que pasa usualmente es que la gente que comete estos actos, luego solo dice ‘me disculpo’, pero muchas veces lo hacen para evitar consecuencias legales”, refirió.
La experta puntualizó que los esfuerzos deberían dirigirse hacia las escuelas, dado que son uno de los primeros agentes de socialización. “Debería ser un sistema que no solo hable de la igualdad ante la ley, sino que responda a una discusión seria en todos los niveles educativos sobre lo que implica realmente el racismo y cómo está presente en discursos que se reproducen y validan”.
Además, agregó que en esa tarea se debe invitar a la ciudadanía a hacer un trabajo de desaprendizaje, pero también de identificación de sus propios sesgos y prejuicios racistas. “Nos hace falta mucha sensibilidad para reconocer a una persona diferente a nosotros, pero por ahí se podría empezar”, finalizó.