Sevilla disfruta de su ambiente festivo, pero también recuerda la memoria de quien impulsó la Feria de Abril. Ahora que se alcanzan cifras récord de asistencia y proyección internacional, distintas voces coinciden en destacar el papel decisivo que desempeñó José María de Ybarra en el origen de una de las grandes señas de identidad de la ciudad. La imagen de la Feria en la actualidad está muy lejos del verdadero origen de la fiesta, que surgió debido a la profunda necesidad económica que tenía Sevilla en el siglo XIX . En 1846, José María de Ybarra fomentó la creación de una feria ganadera que permitiera mejorar la actividad comercial y económica para reforzar el posicionamiento de la ciudad como enclave estratégico en el sur de España. Esta propuesta fue aprobada por la Reina Isabel II y dio lugar a la primera edición, celebrada en abril de 1847 en el Prado de San Sebastián. Sin embargo, lo que realmente convierte a José María de Ybarra en una figura relevante es la dimensión de su visión, además de su aportación como fundador de la fiesta. Poco a poco, esa feria creada como espacio comercial y económico fue evolucionando a un espacio social y de disfrute , convirtiéndose en una seña de identidad. En pocos años, el carácter festivo se impuso al comercial comenzando un proceso de transformación que acabó convirtiendo la feria en uno de los eventos más representativos del calendario cultural español. La trayectoria de José María Ybarra se enmarca en una Sevilla en plena transformación donde la iniciativa empresarial resultaba clave en la configuración de la ciudad. Vinculado especialmente a los ámbitos naviero y agroalimentario, formó parte activa de ese proceso de crecimiento y desarrollo sevillano. Más de siglo y medio después, la Feria de Abril es mucho más que un evento: es un símbolo de Sevilla y una de sus principales cartas de presentación ante el mundo . Desde el alumbrado hasta el espectáculo de fuegos, la ciudad proyecta una identidad que recupera sus raíces en aquella decisión tomada en 1846. Cada año, Sevilla reafirma su capacidad para convertir la tradición en futuro . En ese equilibrio entre historia y modernidad la huella de Ybarra sigue presente, recordando que el mayor legado de un empresario no es solo lo que construye, sino aquello que perdura en la vida de una ciudad.