Acaba de inaugurarse la 30 edición de la feria de arte de Milán, Miart 2026, en un momento no demasiado halagüeño para las manifestaciones culturales, dada la compleja y preocupante situación geopolítica actual. Sin duda alguna no son, pues, estos que corren y vuelan precisamente buenos tiempos para la lírica –ni siquiera estoy seguro de que tampoco para la épica–, pero la vida sigue, y con ella también el arte como una de las ya escasas manifestaciones más intrínsecamente vinculadas al espíritu del ser humano. Así, se suceden, entre otras cosas, las ferias de arte dentro de un ecosistema europeo quizás demasiado saturado de este tipo de eventos, a menudo demasiado clónicos. En este contexto, Miart ha tratado siempre de ofrecer durante tres décadas su propio rasgo distintivo, que podría sintetizarse en la voluntad de no solo vender arte sino asimismo narrarlo, uniendo la creación del siglo XX con la más contemporánea, algo que no suele ser habitual en otras iniciativas expositivas y mercantiles aparentemente semejantes. Fundada en 1996 y organizada por Fiera Milano, este evento nació en un momento en el que Milán –no olvidemos: un enclave referencial para el diseño y la moda– buscaba recuperar su protagonismo cultural a nivel internacional y reforzar igualmente su posición en el mercado del arte. Sin embargo, desde sus inicios evitó alinearse exclusivamente con el auge del arte contemporáneo, apostando por una idea más compleja: favorecer el diálogo entre las vanguardias históricas y las prácticas artísticas más experimentales dentro de un mismo campo expositivo. A lo largo de estos años la feria ha ido creciendo de manera exponencial adaptándose a tendencias globales y ampliando su alcance. Está claro que su evolución refleja el dinámico entorno cultural de la ciudad, que se ha visto reforzado con la apertura de importantes galerías internacionales como la de Thaddaeus Ropac y también con la reducción del IVA del arte al 5 % (en España continúa la abusiva y absurda cifra del 21%...), extendiéndose en cada nueva edición hacia nuevos enfoques artísticos y conceptuales. De esta forma, la introducción de secciones temáticas en los primeros años del siglo XXI sirvió para enriquecer su profundidad curatorial, mientras que la integración de plataformas digitales en la década de 2010 evidenció su apuesta por la accesibilidad y la innovación. Entre sus logros destacan colaboraciones con instituciones de renombre, la creación del Premio Miart y la apertura a artistas emergentes y prácticas experimentales. Miart celebra su trigésima edición en una nueva sede, en el ala sur del Allianza Mico, un recinto de vanguardia situado en una de las zonas más dinámicas y activas de la ciudad, ofreciendo en sus tres niveles abundantes opciones de exposiciones y actividades. La dirección corre a cargo de Nicola Ricciardi, ya en su sexto año al frente del evento, quien nos hizo partícipes del ilusionante y personal espíritu de innovación de esta nueva edición, con grandes expectativas comerciales y creativas, que ha adoptado como título y lema principal el de 'New Directions', en lo que supone un homenaje a un conocido album grabado en 1963 por el prestigioso músico de jazz americano John Coltrane, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, y, por cierto, también con el de Miles Davies. La intención es la de absorver en cierto modo la capacidad del jazz de reinventar lo ya conocido así como su enorme potencial de improvisación y transformación. Esta edición reúne un total de 160 galerías pertenecientes a 24 paises de todo el mundo, representando a una amplia variedad de artistas consagrados y emergentes. La estructura de la feria se ha articulado en torno a tres secciones. 'Established', la más amplia, con 111 galerías que presentan obras de notable prestigio como son Bortolami (Nueva York), Die Galerie (Frankfurt), Nino Mier Gallery (Nueva York, Bruselas) o Kate Werble Gallery (Nueva York), y un muy importante núcleo de firmas italianas de buen nivel que suponen realmente el punto fuerte de esta sección. Así, podemos citar a A Arte Invernizzi (Milán), ABC Arte (Génova), Gió Marconi (Milán) y MassimodeCarlo (Milán, Londres, París). Sección en la que participa también una de las dos galerías españolas presentes, como es el caso de Ehrhardt Flórez. Por su parte, Established Anthology es un apartado especial celebrado con motivo del 30 aniversario que reflexiona sobre tiempo y transformación, ofreciendo importantes obras de artistas referenciales del siglo XX, a través de la presencia de conocidas galerías, entre otras, Alfonso Artiaco (Nápoles), Chertlüdde (Berlín), Gian Enzo Sperone (Sent), Lia Rumma (Milán, Nápoles), Ben Brown (Londres, Nueva York, Venecia), Lelong (París), Mai 36 Galerie (Zurich), Galleria Continua (Roma, París) o Tornabuoni (Florencia, Milán, París). finalmente, Emergent, comisariada por Attilia Fattori Franchini, reúne galerías emergentes de distintas procedencias como Los Angeles, Johannesburgo o Estambul, con proyectos más experimentales e instalativos. Aquí se encuentra Alarcón Criado, la otra galería española presente en miart. En este apartado destacaría a Ferda (Estambul), TBA (Varsovia), Ilenia (Londres), Des Bains (Londres) y Triangulo (Sao Paulo). Paralelamente, Interplay es una nuevo ámbito, inspirado en el término jazzístico que remite a una escucha atenta y participativa, que opera como una suerte de metáfora relacional de interacción y diálogo entre galerías, artistas y público. Como complemento se incluye, Movements, un nuevo proyecto especial dedicado a la imagen en movimiento, en colaboración con el St. Moritz Art Film Festival. Comisariado por Stefano Rabolli Pansera, director artístico de este festival, el programa presentará películas realizadas exclusivamente por artistas representados por galerías participantes en la feria, fomentando un diálogo directo entre expositores y la investigación cinematográfica experimental del festival. En suma, una feria con personalidad y energía que, debo decir, me ha sorprendido positivamente. Sin duda, Milán, y todo lo que representa en el mundo de la creación y la cultura, bien vale una feria...