No fue casualidad que
Declan Rice luciera en la noche del miércoles el brazalete de capitán del
Arsenal. En ausencia de Odegaard por lesión, el centrocampista internacional inglés fue elegido por la propia plantilla, pero es también el modelo de jugador de
Mikel Arteta, un pilar irreemplazable dentro y fuera del campo. La superación de un Rice mermado físicamente para conseguir eliminar al Sporting fue un símbolo de rebeldía en el partido y ayudó a que los ‘gunners’ de Londres lograran su segunda clasificación consecutiva para las semifinales de la Champions League. Ese mismo carácter, como líder de un equipo ahora criticado por su conservadurismo, también lo quiso exhibir una vez garantizada la clasificación: “We don’t care what world thinks about Arsenal” (“Nos da igual lo que el mundo piense del Arsenal”)
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