Anemia infantil: la barrera invisible del aprendizaje, por Misión Educación
Wendy Albán Márquez. Coordinadora de la Dimensión Social y del Grupo de Salud de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza-MCLCP
El 16 de marzo, más de seis millones de estudiantes iniciaron clases en las escuelas públicas del Perú. Sin embargo, no todos lo hicieron en igualdad de condiciones: miles de niños y niñas llegan a las aulas con secuelas de la anemia, una enfermedad silenciosa que impacta directamente en sus aprendizajes y desempeño escolar.
La anemia por deficiencia de hierro reduce el oxígeno que llega al cerebro, generando fatiga, problemas de atención y memoria. Cuando no se detecta ni trata a tiempo, puede provocar retrasos en el desarrollo cognitivo y motor, menor coeficiente intelectual y bajo rendimiento escolar. Según UNICEF, quienes padecen anemia en la primera infancia pueden presentar hasta un 9% menos de capacidad intelectual.
Las cifras son contundentes. Según el INEI (ENDES 2024), el 35,3% de los niños menores de tres años padece anemia, proporción que se eleva al 44,7% en zonas rurales, ubicando al Perú (de acuerdo con la OMS) en una situación entre moderada y grave de salud pública. Este problema no solo compromete la salud, sino también el aprendizaje. La Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2024 muestra que solo el 32,8% de estudiantes logra aprendizajes esperados en lectura y el 29,5% en matemáticas. No es coincidencia, es consecuencia.
Tras los resultados de la primera vuelta, es imprescindible exigir a quienes disputarán la presidencia, respuestas concretas sobre cómo reducirán la anemia infantil, con intervenciones sostenidas, financiamiento claro y resultados verificables, porque la niñez no puede seguir esperando. La lucha contra la anemia debe asumirse como prioridad nacional mediante una estrategia integral que articule control materno-infantil, detección temprana, suplementación con hierro, lactancia materna, acceso a alimentos, acceso a agua segura y educación nutricional, pero, sobre todo, con decisión política y rendición de cuentas. La ciudadanía debe ser firme: ningún niño o niña debería ver limitado su desarrollo por una condición prevenible, porque combatir la anemia es garantizar el futuro del país.