Imagínese leerle a un burócrata europeo de los años noventa lo que la Unión Europea, concebida como un proyecto de paz, haría tres décadas después. Buques de guerra bajo el mando de la UE estarían derribando misiles balísticos en el Mar Rojo. El bloque entrenaría a más de 86 000 soldados ucranianos, proporcionándoles dos millones de cartuchos de munición, para matar a los invasores rusos de forma más eficaz. Uno de sus programas de mayor gasto sería un paquete de préstamos de 150 000 millones de euros (172 000 millones de dólares) para que los Estados miembros compren armas. Todo ello sonaría absurdo. El «instrumento militar» de la UE se encuentra «ahora en una encrucijada», afirma el general Sean Clancy,...
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