La pobreza que trabaja
Hace muchos años en que trabajar significaba avanzar. No era necesario aspirar a grandes lujos para sentir que el esfuerzo merecía la pena, bastaba con saber que, al final de mes, el salario alcanzaría para vivir con dignidad, para sostener un hogar, para proyectar un futuro. Hoy, esa certeza se ha resquebrajado.