Koldo reclama su puesta en libertad para no ir al banquillo "en condiciones de inferioridad"
Koldo García reclama al Tribunal Supremo (TS) su "inmediata puesta en libertad" a menos de un mes de sentarse en el banquillo -junto al exministro José Luis Ábalos y el empresario Víctor de Aldama- por el "caso mascarillas", un juicio en el que se enfrenta a una petición e condena de la Fiscalía Anticorrupción de 19 años y medio de cárcel (que las acusaciones populares elevan a 30).
"Mantener la prisión provisional en este escenario supone enviar al acusado al banquillo en condiciones de inferioridad", denuncia, lo que según pone de relieve "constituye una vulneración flagrante del derecho a un proceso con todas las garantías".
Para sustentar su petición, su letrada, Leticia de la Hoz, sostiene que el riesgo de fuga "se ha visto neutralizado" cuando ya estamos "a las puertas del juicio".
Según la abogada, su salida de prisión es necesaria para garantizar su derecho de defensa dada la "complejidad y extensión" de la vista oral. De otra forma, lamenta, no puede siquiera preparar su interrogatorio ni la estrategia procesal para intentar contrarrestar las pruebas de cargo contra él.
Coordinación "constante"
La letrada señala en el escrito remitido al tribunal que la "densidad de señalamientos" junto a "la ingente documentación que compone la causa" requiere una "coordinación técnica constante" con su defendido "que el régimen penitenciario actual imposibilita".
De ahí que considere su permanencia en el centro penitenciario de Soto del Real "un obstáculo insalvable para el ejercicio efectivo de su derecho a la defensa".
En esta situación, la abogada entiende que se quiebra el principio de igualdad de armas con las acusaciones pues "mientras el Ministerio Fiscal y las acusaciones disponen de medios técnicos y tiempo ilimitado para analizar la prueba, mi representado se ve confinado a un régimen de comunicaciones tasado". Porque al exasesor de Ábalos -para quien Anticorrupción reclama una condena de 24 años de prisión- le resulta imposible llevar a cabo, se queja, "un contacto diario, fluido y directo con su equipo jurídico".
"Materialmente imposible"
La imprescindible preparación previa que un juicio de estas características requiere -expone De la Hoz- "priva al acusado de la capacidad de asesorar a su defensa sobre aspectos fácticos de los que solo él tiene conocimiento directo".
Y a este respecto alude a la "ingente cantidad de folios y dispositivos digitales que integran la causa" que según su criterio hacen "materialmente imposible" que Koldo García pueda "visionar, analizar y comentar" con ella "todo el material probatorio a través de los locutorios de la prisión o en los tiempos limitados de las visitas".