La expresión popular 'estar como una vaca mirando un tren' se utiliza para describir a alguien alelado, torpe o desconcertado. En inglés hay otras similares, como 'una vaca en patines' o 'una vaca en una carnicería'. Estos dichos reflejan la suposición generalizada de que los animales de granja no son especialmente avispados. Pero un nuevo estudio científico con una vaca extraordinaria puede cambiar lo que se creía hasta ahora. Investigadores del Instituto de Investigación Messerli para la Interacción Humano-Animal de la Universidad de Viena (Austria) han observado a 'Veronika', una vaca parda suiza de 13 años, utilizar una escoba para rascarse las partes de su cuerpo a las que no llega con la boca. Nunca se había visto ese comportamiento en el ganado. Esta habilidad, además de algo insólito, incluye a las vacas en el exclusivo grupo de animales que son capaces de utilizar herramientas, entre los que se encuentran chimpancés , macacos , delfines , cacatúas o pulpos . Pero es que además su técnica es multifuncional, es decir, cambia según su propósito, lo que hasta ahora solo se había registrado en chimpancés. La «maravillosa Veronika» vive en el idílico pueblo montañoso de Nötsch im Gailtal, en el sur de Austria, donde pasta en un prado verde rodeado de bosques, montañas y lagos azul turquesa. Pertenece a Witgar Wiegele, un agricultor de granos orgánicos y dueño de una reconocida panadería artesanal en la ciudad. 'Veronika' es una mascota familiar, no se cría para carne ni leche. Hace más de diez años, Witgar notó que de vez en cuando, sin ningún tipo de entrenamiento, 'Veronika' recogía palos y los usaba para rascarse. Un amigo suyo filmó su curioso comportamiento y envió el vídeo a Alice Auersperg, bióloga cognitiva en Messerli y que poco antes había publicado su libro 'Erfindergeist der Tiere' ('El espíritu inventor de los animales', sin edición en español). «Nos quedamos fascinados, así que decidimos viajar a Nötsch», reconoce el biólogo granadino Antonio Osuna Mascaró, investigador en Messerli. «Había previsto quedarme allí dos semanas con la esperanza de, con suerte, ver a 'Veronika' en acción alguna vez, pero no tuvimos que esperar nada. Witgar recogió un palo viejo del suelo y se lo mostró a 'Veronika'. La vaca lo enrolló en su lengua rosa, lo atrajo hacia su boca y lo dejó en su diastema, el hueco entre los premolares y los incisivos. Después, con el palo encajado de forma horizontal, empezó a rascase. La verdad es que alucinamos», recuerda. Los investigadores consideran que un animal utiliza herramientas cuando emplea un objeto como una extensión de su propio cuerpo para conseguir hacer algo que si no no podría hacer, condición que esta res cumplía a la perfección. Osuna decidió poner a prueba a 'Veronika'. Consiguió una escoba de fibras huesas y cortas, de las que se usan para barrer suelos muy sucios o piscinas, y se la ofreció a la vaca para comprobar si tenía «sensibilidad a la función de la herramienta», es decir, si era consciente de lo que hacía. En efecto, eso es lo que sucedió. 'Veronika', bajo la presión de los tábanos, recogía la escoba del suelo con la boca y se rascaba las partes de su cuerpo a las que le era muy difícil o imposible acceder sin la herramienta. Las escenas fueron grabadas en 70 vídeos durante siete sesiones y son la base del estudio que este lunes publica 'Current Biology'. «Era la confirmación de nuestras sospechas», afirma Osuna. 'Veronika' prefería la parte funcional de la herramienta, el cepillo de cerdas cortas y abrasivas, que utilizó 2,5 veces más a menudo que el extremo del palo, para la parte superior del cuerpo donde la piel es gruesa y dura. En cambio, prefería el otro extremo para las zonas sensibles y delicadas como las ubres. Por si fuera poco, la habilidosa 'Veronika' utilizaba distintas técnicas. «Para la parte superior de su cuerpo, empleaba una parecida a la que usaríamos cualquiera de nosotros al barrer el suelo: levantaba el cepillo, lo posicionaba, lo dejaba descasar y tiraba de él. Pero en la zona delicada, la técnica era mucho más precisa y cuidada: empujaba con mucho detenimiento hacia delante y hacia el lateral», explica el biólogo. «Esto no solo convierte a 'Veronika' en la primera vaca que usa herramientas, es que además hace un uso multifuncional, lo cual es sorprendente», señala. En muchas ocasiones, las res hacía un «reajuste» de agarre para apuntar mejor a su objetivo . 'Veronika' tiene 13 años, lo que es algo muy inusual en una vaca. Aunque pueden alcanzar los 20 años, las vacas lecheras viven entre cuatro y seis, y las de carne uno o dos. Todo ese tiempo le ha servido para perfeccionar su técnica. «'Veronika' tiene unas capacidades cognitivas que hace un tiempo eran impensables en una vaca, pero no es la 'Einstein' de las vacas. No es especial, lo que es especial son las condiciones en las que ha vivido durante todo este tiempo, que le han permitido mostrar una capacidad latente dentro de la naturaleza de la vacas y los toros», aclara el investigador. Aunque no hay ningún otro estudio científico que haya documentado el uso de herramientas en ganado vacuno, sí existen vídeos de vacas y toros rascándose con ramas de forma parecida. «Entre esos vídeos, hay unos de dos toros Brahman ( Bos indicus ), que vienen de un proceso de domesticación que ocurrió en Asia hace 8.000 años, pero 'Veronika' es Bos taurus y viene de un proceso de domesticación independiente que ocurrió en Europa hace 10.000 años. Ambos linajes han estado separados evolutivamente cerca de medio millón de años y ambos provienen del uro, un toro que los humanos cazábamos y pintábamos en las cuevas rupestres. Es muy probable que los uros ya tuvieran esa capacidad«, esclarece. Llevamos cerca de 10.000 años conviviendo con vacas y toros, la mayor biomasa de vertebrados del planeta -hay cerca de 1.500 millones de vacas y toros en la Tierra-, «pero sabemos más del uso de herramientas unas cacatúas de un archipiélago perdido en Indonesia», dice Osuna. «Esto nos habla del enorme sesgo que tenemos a la hora de observar, interpretar y valorar las capacidades cognitivas de los animales que explotamos. Cuando pensamos en una vaca, no pensamos en un individuo, pensamos en un objeto a explotar. Y lo que demuestra 'Veronika' es que si les das el tiempo suficiente y el entorno que merece, enriquecido, de forma que puede interaccionar con objetos a su alrededor, incluso una vaca puede llegar a usar herramientas». El uso de herramientas de 'Veronika' es «egocéntrico», es decir, apunta a sí misma, lo que la diferencia de los chimpancés, que utilizan herramientas de forma «alocéntrica» para interaccionar con un objeto externo, como cuando los chimpancés del Congo meten un palo en un agujero para pescar termitas. Sin embargo, la multifunción que demuestra esta vaca suiza es «impresionante. Solo se conocía en la naturaleza en los chimpancés, que recurren a una herramienta con un extremo hueso o uno fino según les convenga en su pesca de termitas». «'Veronika' es una vaca imponente, muy bonita y simpática. Se comporta como un gato: si no está de ganas, se va, pero si le apetece tu compañía, se hace notar y viene a que le rasques la cabeza. Me sorprendió la relación que tiene con su dueño: Witgar reparte el pan en su furgoneta. Cuando pasa un coche parecido, 'Veronika' se queda mirando atentamente. Y si cree que es su dueño, muge a tanto volumen que te deja sentado en el sitio», describe el investigador. El objetivo de Osuna es seguir estudiando la capacidad de 'Veronika' de planificar movimientos futuros y probar si puede interaccionar con otros objetos. Witgar va a buscarle una compañera, así que será «interesante observar si hay aprendizaje social». Además, el científico quiere averiguar si hay otros toros y vacas con estas capacidades que aún no son conocidos. Si alguien sabe de algún caso similar puede escribir al investigador a Antonio.OsunaMascaro@vetmeduni.ac.at o a tayosuna@gmail.com. «Estoy seguro de que hay muchos ejemplos por ahí fuera esperando a ser descubiertos y nos van a ayudar a discernir cuáles son los elementos esenciales que han permitido que 'Veronika' desarrolle esta habilidad tan sorprendente», afirma. Mientras, esta vaca «maravillosa» seguirá pastando y comiendo la fruta, la harina y los bollos que de vez en cuando le regala Witgar, y recibiendo la visita de los niños de una escuela cercana. Como dicen los pequeños: «Es una vaca muy lista».