Tuve la suerte de que mi carrera científica estuviese vinculada a la presencia de Silva desde el año 59, cuando fundamos el grupo Murciélago de exploradores en El Vedado, y acudimos en busca de orientación a Antonio Núñez Jiménez, presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba y en este proceso aparecieron en nuestro camino Silva y Viñas.