'Se acerca un fin de semana. Habéis hecho un esfuerzo económico y os lleváis a la familia a esquiar. Desplazamiento, alojamiento, comidas, alquiler de material, forfait, monitor... Por fin, cuando llega ese preciado momento matinal de calzarse las botas y ponerse los esquís, de repente, una voz de retoño emerge profiriendo varias de las frases malditas, una seguida por la otra: "tengo sueño", "no pienso esquiar", "las botas me hacen daño", "tengo miedo", "el casco me aprieta", "me quedo en el coche", "yo no quería venir", "hace frío".... Podemos añadir todas las que queramos, seguro que cada uno tendrá la suya favorita que algún día profirió alguno de sus hijos.
Tras esa retahíla de improperios, llega el momento de la resistencia pasiva por parte del menor. Y se entiende por resistencia p...'