Chipre, el paraíso de Afrodita
Afrodita, la chipriota. Así llamaba el aedo Homero a la diosa que, según la mitología griega, nació en la isla de Chipre, un país insular con más de diez mil años de historia. La tercera isla del Mediterráneo en superficie cuenta con un gran número de lugares relacionados con la deidad de la belleza y del amor. El culto a Afrodita perduró en Chipre hasta el siglo IV cuando el emperador Teodosio declaró ilegal el paganismo.
Uno de ellos es la playa de Petra tou Romiou, un recóndito enclave donde la mitología sitúa el nacimiento de Afrodita. La tradición dice que Cronos le cortó los testículos a Urano y los tiró al mar. De la masculinidad de la deidad del cielo surgió, a modo de espuma, la hermosa diosa griega. Una historia un tanto desagradable pero que no resta belleza a este enclave chipriota. A escasos kilómetros de esta playa se encuentra el pueblo de Kouklia, donde están las ruinas del Templo de Afrodita, primera edificación dedicada a esta deidad construida sobre el año 1.500 a.C., y el Museo Palaipafos.
También hay vestigios de Afrodita en la antigua Kition, en la ciudad de Larnaca, tercera urbe de Chipre conocida por la iglesia de San Lázaro, la mejor muestra de arquitectura bizantina en la isla. En su barrio antiguo es muy habitual ver a personas mayores jugando al tavli, una variedad de backgammon, a la vez que degustan un café frappe, una de las bebidas más tradicionales de la isla. Aunque la imagen más típica de Larnaca se encuentra en su lago salado, donde viven más de ochenta aves migratorias, y en cuyas aguas se refleja la mezquita Hala SultanTekke, a la que acuden cada año miles de peregrinos.