Hay negocios que parecen durar toda una vida. Que ya estaban ahí cuando uno llega, que permanecen casi inalterables en el tiempo y que sólo nos damos cuenta de la importancia que tienen cuando ya no están. Cuando cierran . Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con la Cafetería Monte-Sión, un clásico de la calle Feria que se ha despedido tras 50 años siendo parte del día a día de los vecinos de la zona. De un pequeño despacho de pan, como se inició, a una cafetería, pastelería y heladería , como ha terminado. Y todo ello gracias a una familia, los Rodríguez , que se ha dedicado en cuerpo y alma al sector hostelero. Porque hay que echar...
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