En forma de tormentas que han descargado con mayor o menos intensidad y de forma dispersa. Son las únicas lluvias que en general han salpicado Castilla y León desde hace meses, tras un verano «muy seco» con un déficit medio del 40 por ciento en el conjunto de Castilla y Leon, y un otoño que no ha arrancado especialmente generoso en agua pese a que las previsiones de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) apuntaban a una estación predominantemente húmeda. Cierto que paraguas y chubasqueros han tenido que salir del armario algún día y que los charcos han vuelto a las calles, pero también que lo descargado hasta ahora no ha servido para saciar la sed de los vasos de...
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