Sobre la mesa del Consejo estaban las dos propuestas del Jueves Santo para el Viacrucis, el Cristo de la Exaltación y el de las Cigarreras, hermandades que no habían ocultado las ganas de organizar el acto penitencial. Con La Exaltación existía una especie de deuda histórica al tratarse de un titular con siglos que siempre se había quedado esperando. Este año tras la elección lo celebraron con mucha alegría y abundancia y con la presencia de casi todo el Consejo en la sede de la cofradía. Desde antes de la elección tenían clara una cosa: si eran los designados el crucificado atribuido al taller de Roldán saldría erguido en las parihuelas de manera muy distinta a como suele hacerlo en...
Ver Más