La vivienda será este martes la protagonista de un Consejo de Ministros que ha comenzado con retraso debido a las intensas negociaciones que han mantenido PSOE y Sumar para llegar a un acuerdo sobre el nuevo decreto para hacer frente a la crisis habitacional, previsto para aprobar durante esta jornada. Este decreto de vivienda ha sido bautizado por el Sindicato de Inquilinas como 'decreto Maricarmen' por llegar después del desahucio de Maricarmen Abascal , una mujer de 87 años cuyo contrato de alquiler había finalizado, que provocó protestas y una acampada en la Puerta del Sol de Madrid. Los socios minoritarios del Ejecutivo habían advertido de que no aceptarían medidas meramente simbólicas, mientras Moncloa trata además de asegurar los apoyos parlamentarios necesarios para la convalidación del texto en el Congreso. Una tarea compleja, pues formaciones como Podemos y Junts mantienen posiciones propias y su respaldo no está garantizado. Ante este escenario, el periodista Carlos Herrera ha mostrado un profundo escepticismo sobre la capacidad del nuevo decreto para resolver un problema que, a su juicio, lleva tiempo enquistado. «Después de ocho años con políticas de gobierno absolutamente ineficaces , este Ejecutivo nos dice que va a arreglar el problema de la vivienda en cuatro días». El locutor, que afirma que COPE ha tenido acceso a parte del borrador, señala que el decreto contempla medidas como una prórroga extraordinaria de los alquileres en vigor hasta 2028, la suspensión de determinados desahucios hasta esa fecha y la congelación de rentas . Unas medidas que, en su opinión, pueden empeorar la situación: «Esto supone más gasolina para alimentar un incendio social, hacer que la oferta disminuya y que el problema se agudice». «Si un casero no puede desahuciar a un inquilino o tiene la renta congelada, acaba vendiendo el piso a una empresa que se puede permitir el lujo de litigar o dedicar la vivienda al alquiler turístico », sostiene. Herrera también ha puesto el foco en la evolución del mercado del alquiler y en el desajuste entre la demanda y la oferta: «Cuanta más falta hace el piso de alquiler por el aumento de población, más se reduce el mercado, habiéndose reducido en más de 300.000 viviendas». Así, el periodista interpreta la operación como una maniobra política destinada a contener las tensiones más que a solucionar algo de verdad: «Quien ha dejado que durante años se cebara esta bomba social pretende arreglarlo con postureo, porque no les interesa la gestión , les interesa el relato ». «Es un decreto no para solucionar la vivienda, sino para arreglarse ellos políticamente la vida , calmar a los más cafeteros de los suyos y permitir que la relación entre el Partido Socialista y el Partido Comunista siga bogando unos meses más», añade.