Son las seis de la tarde, y el paseo marítimo en el que finalizan las playas de Benítez y el Trampolín , en Ceuta, está lleno de inmigrantes que caminan a buen paso con bolsas cargadas de alimentos. Todas proceden del reparto que, cada día a estas horas, realiza la Cruz Roja en la lengua de tierra que divide las dos playas. Al borde de las tiendas de campaña que abarrotan la zona, varios jóvenes se disponen a vender la 'mercancía', como llevan haciendo desde días después de que a finales de julio decenas de miles lograron cruzar a nado la frontera. Uno de ellos es Hakim. «Un cigarro 20 céntimos», explica en dariya -variedad del árabe que se habla...
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