Vivir en una comunidad de propietarios implica asumir una serie de gastos que no siempre llegan en el mejor momento y que pueden apretar, más si cabe, a la hora de llegar a final de mes. Y es que a las cuotas habituales se suman, en ocasiones,
derramas extraordinarias para afrontar
obras o mejoras en el edificio. Unas aportaciones que pueden suponer un desembolso importante y que, además, no siempre cuentan con el respaldo de todos los vecinos.
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