La prueba del sistema de alarma nuclear en Gibraltar muestra las carencias de España
La amenaza de los submarinos nucleares es un peligro persistente en el Peñón, que cuenta en el pasado con alguna protesta por parte del Gobierno de España y dardo de asociaciones ecologistas que los consideran «bombas flotantes».
Ahora, la prueba del sistema de alarma nuclear que la Base Naval de Gibraltar realizará hoy -que ha adelantado Europa Sur- vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la ausencia de un plan de emergencia nuclear específico para los ocho municipios del Campo de Gibraltar, pese a las frecuentes escalas y reparaciones de submarinos de propulsión nuclear en el Peñón.
Según informó el Mando de Operaciones Cibernéticas y Especializadas de la colonia británica, el ensayo comenzó a las 10:00 y afecta tanto a las instalaciones de la Base Naval británica como a la zona de South Mole.
No existe un plan de riesgo en España sobre el peligro que suponen los submarinos nucleares en la zona, caladero habitual de sumergibles sobre todo británicos, aunque hayan hecho acto de presencia también con bandera norteamericana. Por contra, todas las estaciones navales británicas consultadas que albergan submarinos nucleares cerca de población civil tienen planes de contingencia como los de las bases de Plymouth o Clyde –la más grande de Reino Unido–, a los que ha tenido acceso LA RAZÓN.
En España, la población del Campo de Gibraltar, que supone medio millón de españoles, no dispone de ese planteamiento preventivo ante un episodio nuclear que pudiera darse en su área de influencia. Sus habitantes corren, por lo tanto, un riesgo extremo sin que las autoridades españolas hayan previsto un método de actuación ante tal eventualidad, según confirmó el propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a través del Portal de Transparencia, como informó este periódico al hacerse eco de la denuncia del abogado Guillermo Rocafort.
En el pasado reciente, Moncloa presentó una denuncia ante EE UU después de que el submarino nuclear «USS Georgia» se detuviera en Gibraltar y no en la cercana base de Rota. Días después, un segundo submarino de propulsión nuclear, esta vez de bandera británica –el «HMS Audacious»–, llegó también al Peñón, provocando la queja del grupo conservacionista Verdemar Ecologistas en Acción, cuyas quejas han sido constantes en los últimos años.
Durante los primeros días de marzo de 2023, el Peñón albergó cuatro embarcaciones de guerra de Reino Unido: el «HM Submarine Audacious» y el «Astute», además de los barcos «HMS Trent», «HMS Forth» y «HMS Scott», una concentración digna de la época de la guerra de las Malvinas.
En 2022, el Ministerio de Exteriores confirmó la protesta diplomática ante Estados Unidos por la llegada del «USS Georgia», el mismo que sufrió en 2004 un accidente nuclear en la base de Bangor (Washington). Las autoridades españolas transmitieron su malestar por la elección de Gibraltar para la escala, ya que dispone, a poca distancia, de las facilidades que le ofrece la base naval de Rota, donde precisamente el «USS Georgia» fondeó en agosto de 2020, según la web The Diplomat.
En el recuerdo queda el «HMS Tireless», que se marchó de Gibraltar en 2001 tras once meses de estancia reparando su reactor nuclear.
Según Exteriores, España no puede impedir que se lleven a cabo, por mucho malestar que provoquen. El puerto de Gibraltar, con sus aguas interiores, fue cedido por España al Reino Unido en virtud del Artículo X del Tratado de Utrecht de 1713.