No queríamos exactamente adelgazar, queríamos sentirnos cómodos, ágiles, aceptables en las fotografías y los espejos, y que la ropa nos quedara bien. Queríamos vivir sin peso, sin que nuestros excesos tuvieran consecuencias, pero preservando nuestro modo de amar la vida, el ímpetu, la gran alegría de relacionarnos con los demás alrededor de una mesa o en la barra de un bar. Para los que no sufrimos otras patologías y engordamos porque este carácter nos lleva, tomar Ozempic o Wegovy o Mounjaro es entristecer. Adelgazas, pero no porque hayamos dado con el milagro que tanto esperábamos, sino porque tu cuerpo se revuelve contra tu espíritu y consigue derrotarlo. El gran sueño es comer y beber hasta donde nuestra euforia dicte, y...
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