Comienza la Vuelta 2026. Pogacar invade el territorio de Primoz Roglic
La Vuelta 2019 presentó al mundo a Tadej Pogacar. Igual que había hecho antes con Vincenzo Nibali o con Chris Froome, la carrera española puso cara a aquel chaval esloveno de 19 años que ya avisaba de lo que iba a ser capaz no mucho después. Ganó tres etapas y fue tercero en el podio de Madrid en aquella última Vuelta antes de la pandemia. «Tengo muy buenos recuerdos de la Vuelta de 2019. Gané tres etapas, el maillot blanco e hice podio. Me acuerdo sobre todo de la tercera en Gredos, cuando ataqué a 40 kilómetros de meta», confiesa Tadej.
«Tenía muchas ganas de venir, de pasar un mes en España, donde hay gran ambiente. Me encanta correr en España. En 2019 era muy joven y me lo tomo ahora con otra mentalidad, pero con la misma ilusión que la primera», reconoce el esloveno.
Desde entonces ha ganado todo lo que se ha propuesto excepto la París-Roubaix. Y ahora espera ganar la Vuelta en su regreso siete años después. La única grande que falta en su palmarés. «Es un reto que me hace mucha ilusión. Además empiezo cerca de casa, tengo bien las piernas y ahora ganar el maillot rojo de la Vuelta es el trofeo que más ilusión me hace. Ganar las tres grandes tiene mucha importancia, un gran reto para cualquier corredor», asegura.
El esloveno pudo plantearse el reto ya el año pasado, pero prefirió descansar después del Tour, agotado mentalmente. Ahora que Vingegaard ya ha conseguido el triplete de las grandes después de encadenar la Vuelta del año pasado con el Giro de este año, Pogacar también lo quiere.
Con la motivación, además, de que empieza en su casa. Pogacar es residente en Mónaco y desde ese país parte la Vuelta con una contrarreloj de poco más de nueve kilómetros que puede marcar las primeras diferencias. «Me encantaría dormir en casa, pero el reglamento no lo permite», confiesa.
Pogacar piensa en ganar la Vuelta, que antes de llegar a territorio español ya afronta dos etapas de montaña, la tercera, con final en Font Romeu y la cuarta, con llegada a Andorra. Pero el esloveno piensa más allá. «La Vuelta me la tomaré con prudencia. Al principio quiero ver cómo estoy de forma y luego iremos viendo hasta el final. Aún quedará el Mundial, el Europeo y Lombardía, y no quiero llegar destrozado al final de la temporada», afirma.
Para Pogacar, aquella Vuelta de 2019 fue la de su presentación. Para Roglic, su compatriota, fue la de la confirmación. Después de haber fallado el año anterior en su intento de ganar el Giro, para el que era el gran favorito, se impuso en la Vuelta, su primer triunfo en una grande, con Valverde en el podio entre los dos eslovenos.
Roglic llega con 36 años y cuatro Vueltas a sus espaldas, el hombre que más veces la ha ganado, junto a Roberto Heras. Pogacar le robó la posibilidad de ganar el Tour en aquella contrarreloj de La Planche de las Belles Filles en 2020. La carrera francesa es ahora la única grande que le falta. Sin embargo, es el dueño de la que le falta a Pogacar. «¿Es tu carrera favorita?», le preguntan a Primoz. «Por supuesto», responde con una sonrisa. La Vuelta es la carrera que le ha hecho feliz en los últimos años, pero ha estado a punto de no llegar.
Un atropello sufrido hace unas semanas le impidió ya disputar la Clásica de San Sebastián y la Vuelta a Burgos y complicó su salida en la Vuelta. «Hace solo 10 o 12 días no podía hacer nada. Ponerme los calcetines estas últimas tres semanas ha sido lo más difícil», relata. «La situación ha mejorado con relativa rapidez y me puedo plantear correr la Vuelta», añade. «Todavía no puedo tumbarme sobre el lado derecho, pero me siento lo suficientemente bien como para montar en bici y venir aquí para empezar la Vuelta», dice.
«Cuando el coche me golpeó, al principio pensé que no era para tanto, la velocidad era lentísima. Me caí de lado y de culo. Por suerte. Mi culo gordo me salvó», bromea Roglic, que ha tenido mala suerte con las caídas en su carrera. Una caída, precisamente, le privó de luchar con Evenepoel por el triunfo final en 2022. Aquel podía haber sido su cuarto triunfo consecutivo en la carrera y ahora tendría cinco, lo que haría de él el dueño absoluto de la Vuelta. Ahora Pogacar ha irrumpido en su territorio y todo es más difícil.
Roglic llevará el dorsal "1"
El dorsal «1» normalmente se reserva para el ganador del año anterior, pero ante la ausencia de Vingegaard, la organización ha decidido entregárselo a Primoz Roglic, el hombre que más veces la ha ganado. Para Pogacar queda el «11». Ellos serán los dos últimos corredores en tomar la salida en la contrarreloj que da comienzo a la carrera. Pogacar, a las 19:19 y Roglic, a las 19:20. Un minuto antes que Tadej comenzará la participación de Iván Romeo, el último español en tomar la salida y el que más opciones tiene de hacerlo bien en la contrarreloj. La carrera comienza a las 16:17 con la salida del corredor del Kern Pharma Diego Uriarte. Enric Mas, la eterna esperanza española, tomará la salida a las 18:55.