Mi hija sacó las notas suficientes para vivir el primer gran verano de su vida, que suele ser el de los 15, y una de las primeras cumbres tuvo lugar en el Ampurdán la semana pasada. Iban a ir unas cuantas amigas, entre ellas Sandra, que ha tenido muchos problemas durante el curso, problemas graves que provocaron hasta un ingreso en un centro hospitalario. Las familias de las demás amigas no han ido diciendo gran cosa, pero han procurado, sin hacerlo evidente, provocar un cierto alejamiento de sus hijas. Con Maria hemos hablado regularmente de Sandra, y de cómo una vida aparentemente tranquila puede entrar de repente en una espiral de destrucción, pero mi hija no sólo no ha querido...
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