El viaje de Ousman
¿Quién le habló por primera vez a aquel niño que un día emprendería el viaje al país de los blancos?
Viajar debería ser una elección, no un adiós forzado.
No dejo de pensar en esa pregunta. Nunca sabemos qué historia puede cambiar nuestra vida: cuando un niño escucha esto puede influir en grandes decisiones años después. A Ousman Umar le hablaron de un lugar mejor y lo creyó. Los viajes más largos se inician en la imaginación infantil, no en los mapas.
Mucho antes de cruzar el desierto y el Mediterráneo, Ousman ya caminaba hacia ese lugar que solo conocía por lo que otros le habían contado. Acabó descubriendo que ningún lugar se parece del todo al que imaginamos cuando todavía somos niños. También entendió que una vida empieza a cambiar cuando dejamos de mirarnos solo a nosotros mismos.
No podía cambiar su historia, pero decidió influir en el futuro de las generaciones que venían después. Quería que los niños supieran que no tienen que abandonar su hogar para perseguir sus sueños. África progresa cuando su juventud confía en poder construir su porvenir sin irse.
Hoy ya no me pregunto solo quién le habló por primera vez a aquel niño que un día emprendería el viaje al país de los blancos. La pregunta ahora es otra:
¿Qué medidas estamos tomando para motivar a la infancia africana a querer desarrollar su futuro en sus propias comunidades?
El mayor sueño de África no debería ser despedir a sus hijos, sino conseguir que un día puedan elegir quedarse. Que encuentren razones para construir, para emprender y para creer que su futuro también puede escribirse en la tierra donde nacieron.