Europa ha perdido un 46% de biomasa desde 2018 por sequías y plagas
Los bosques europeos están perdiendo más biomasa de la que se pensaba, con perturbaciones como sequías y plagas que provocan pérdidas cada vez mayores en algunos de las zonas boscosas más antiguas del continente, situación que ha empeorado un 46% desde 2018. Esa es la conclusión de un estudio publicado este miércoles en la revista "Nature Geoscience".
La investigación, apoyada por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), revela que las pérdidas de biomasa aumentaron considerablemente tras 2018, ya que las sequías, tormentas de viento y brotes de insectos afectaban cada vez más a algunos de los bosques más antiguos y ricos en biomasa de Europa central.
Por primera vez, los científicos han cuantificado cuánta biomasa perdida por las perturbaciones forestales en toda Europa, en lugar de limitarse a medir el área afectada. Descubrieron que, por cada hectárea de bosque alterado, se está perdiendo un 46% más de biomasa desde 2018, informa Servimedia.
Los bosques europeos cubren un 39% de su superficie terrestre y almacenan 10.600 millones de toneladas de carbono en biomasa aérea, por ejemplo, en sus hojas, ramas y troncos. Es uno de los mayores depósitos terrestres de carbono de Europa.
Sin embargo, alteraciones como incendios forestales, plagas y tala provocaron la pérdida de 6.500 millones de toneladas de biomasa aérea en toda Europa entre 1985 y 2023, aunque una parte sustancial de estas pérdidas ha sido compensada desde entonces por el rebrote forestal.
Durante décadas, los científicos han evaluado el impacto de las perturbaciones forestales midiendo la superficie afectada, pero la superficie por sí sola no cuantifica con precisión las pérdidas de biomasa.
Un incendio forestal, por ejemplo, puede arrasar una gran zona de bosque mediterráneo abierto y arbustivo, y eliminar relativamente poca biomasa, mientras que una zona similar de bosque denso y maduro sufriría pérdidas mucho mayores.
Este estudio es el primero en medir no solo dónde se perdieron los bosques europeos, sino también cuánta biomasa desapareció junto con ellos, en todo el continente y durante un periodo de casi cuatro décadas.
"Lo que más me sorprendió fue cómo las perturbaciones se traducen de forma diferente en pérdida de biomasa en toda Europa. Dos eventos pueden parecer casi idénticos en un mapa, pero tener implicaciones muy diferentes para la cantidad de carbono almacenada en los bosques. Hasta ahora, en gran medida hemos estado a ciegas en esa diferencia", según Katja Kowalski, del grupo de Observación de la Tierra para la Gestión de Ecosistemas de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania).
El estudio combina dos registros satelitales: mapas anuales de la pérdida de cobertura arbórea en toda Europa derivados del archivo de satélites Landsat y un mapa de biomasa de alta resolución para 2019, que muestra cuánta biomasa poseía cada bosque por unidad de superficie. Superpuestas a ambos, el equipo reconstruyó cuánta biomasa han perdido realmente los bosques de Europa, año tras año.
Los resultados revelan una clara ruptura alrededor de 2018, cuando severas sequías afectaron a países de Europa central, especialmente Alemania, Chequia y Polonia. Las sequías dejaron los árboles más débiles y menos capaces de defenderse, lo que provocó brotes masivos del escarabajo europeo de la corteza del abeto, que perfora la corteza y puede matar a un árbol maduro en cuestión de semanas.
Aunque la tala representó el 82% de la pérdida de biomasa entre 1985 y 2023, la pérdida restante del 18% causada por perturbaciones naturales impulsó el fuerte aumento desde 2018.
Un segundo estudio ofrece hallazgos complementarios. Publicado en la revista "National Science Review", indica que el aumento de la pérdida y daño a los bosques está poniendo en riesgo su papel en la mitigación del cambio climático.
Combinando informes forestales nacionales con mapas satelitales de perturbaciones y biomasa, incluido el conjunto de datos de biomasa de la Iniciativa sobre el Cambio Climático de la ESA, el equipo proyectó cómo es probable que evolucione el sumidero de carbono forestal europeo hasta 2030.
Descubrieron que la capacidad de los bosques europeos para absorber y almacenar carbono probablemente disminuya un 39% entre 2010 y 2030. Esto se debe a perturbaciones que superan con creces la capacidad de los bosques para regenerarse y recuperarse de forma natural.
"Europa puede aumentar su superficie forestal pero aun así perder capacidad de sumidero de carbono. La verdadera cuestión es si el crecimiento y la recuperación pueden seguir el ritmo de las perturbaciones y la cosecha", concluye Philippe Ciais, del Laboratorio de Ciencias del Clima y Medio Ambiente de Francia.