El futuro de las criptomonedas
Pronto la primera y más famosa de las criptomonedas cumplirá veinte años. Es hora de preguntarse en qué medida se han cumplido los objetivos y perspectivas a las que apuntaban estos nuevos instrumentos financieros. Analicemos primero su capacidad como instrumentos de pago, en realidad en el propio white paper de bitcoin se señalaba la desbancarización de los pagos como uno de los pilares del proyecto. Bien, dieciocho años más tarde, se puede decir que en el ámbito de los pagos el peso de las criptomonedas se ha mantenido en niveles que no se aproximan ni siquiera al 1% de las transacciones que se realizan con visa. En este sentido la lentitud de algunos procesos, especialmente las tecnologías que exigen minado, para registrar las operaciones suponen un freno evidente.
La segunda de las funciones clásicas del dinero es la de suponer una reserva de valor, donde sí parece evidente que muchas cripto han conseguido su objetivo. La imposibilidad de incrementar la emisión por encima de un límite hace que algunas cripto se hayan convertido en una atractiva manera de proteger el valor del dinero o incluso de actuar como instrumentos deflacionarios.
Finalmente, el hecho de actuar como unidad de cuenta se ha convertido en algo muy complejo salvo para aquellas criptomonedas que tienen un vínculo con una divisa tradicional como el dólar o el euro, el resto podría considerarse que no han podido constituirse como unidades de cuenta dada la enorme volatilidad de sus cotizaciones.
Esto es el pasado, la pregunta es ¿y ahora qué? Pues hay enormes retos para las criptos. El primero es ganar credibilidad entre los inversores, ahora mismo hay algunos inversores que no entran en este mercado por la falta de cumplimiento normativo de las cripto. El segundo es el de la sostenibilidad, el consumo energético de algunas, las que usan la tecnología POW es totalmente imposible de soportar. El tercero es la llegada de las criptomonedas emitidas por los Bancos Centrales lo que les dará sin duda una mayor credibilidad. Por último, la reglamentación que debe de aclarar muchos aspectos y darle una base jurídica y fiscal sólida.
Creo que las criptomonedas todavía tienen mucho que crecer si son capaces de solventar todos estos interrogantes. De no hacerlo es posible que pudiera ocurrir un cierto colapso en el uso de estos instrumentos financieros.
Francisco Javier Rivas, profesor de EAE Business School