Pasar de ser «la mujer con más poder de la democracia» —o, al menos, de creérselo—, tras haber sido vicepresidenta del Gobierno y número dos de Pedro Sánchez, a convertirse en la jefa de la oposición de un partido en una comunidad autónoma que du rante décadas fue un feudo socialista y que ahora atraviesa una profunda crisis puede resultar complicado de gestionar. Si a ello se suma la investigación que dirige el juez Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional sobre el rescate de Plus Ultra, en la que fue imputado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y cuyo alcance político sigue creciendo, el panorama se complica aún más. A esa situación se enfrenta ahora María Jesús Montero, que aún...
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