Hay postres que no necesitan modernizarse porque ya son perfectos tal como son. El arroz con leche es uno de ellos. Con cuatro ingredientes básicos que siempre hay en casa (arroz, leche, azúcar y canela) se consigue uno de los postres más reclamados de la cocina española . Fresquito de la nevera, con su capa de canela por encima y ese sabor a leche dulce que recuerda a la infancia, es difícil que no guste a alguien. La elaboración es sencilla, aunque pide tiempo y atención. Hay que remover con constancia para que el arroz suelte el almidón y la textura quede cremosa. Nada que no pueda hacer cualquiera con un poco de paciencia. Usa siempre arroz redondo , porque es el que más almidón suelta durante la cocción, y ese almidón es el que da al arroz con leche su textura cremosa característica. Retira el arroz del fuego antes de que parezca listo. Al enfriarse espesa considerablemente, así que si lo dejas hasta que tenga la textura exacta que quieres en caliente, en la nevera quedará demasiado denso. El punto ideal es cuando cae de la cuchara de forma lenta pero fluida. La piel de limón es imprescindible (la de naranja es opcional). Pero cuidado con la parte blanca interior: si la incluyes aporta amargor. Pela los cítricos con un pelador de verduras o con un cuchillo afilado cogiendo sólo la capa exterior. El arroz con leche es un postre energético y nutritivo, especialmente indicado para niños y para personas con un desgaste físico elevado. La leche entera aporta calcio, fósforo y vitaminas del grupo B, fundamentales para el desarrollo óseo y el buen funcionamiento del sistema nervioso. El arroz suma hidratos de carbono de absorción progresiva que proporcionan energía sostenida. Al ser un postre elaborado con leche entera y azúcar, su aporte calórico es moderado-alto, por lo que conviene tomarlo con moderación dentro de una dieta equilibrada. Si quieres reducir las calorías , puedes sustituir parte de la leche entera por leche semidesnatada o reducir ligeramente la cantidad de azúcar sin que el resultado final se resienta demasiado.