El español es el idioma oficial en más de 20 países en el mundo, como en el nuestro y en la gran mayoría de los de América Central y del Sur. México, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Chile, Argentina, Cuba o Colombia son solo algunos de esos lugares en los que el idioma se comparte con el de España. No obstante, aunque somos capaces de entendernos prácticamente a la perfección, algunas diferencias pueden causar que no terminemos de comprender del todo ciertas palabras o expresiones que, según el país, pueden significar una cosa u otra. Existen algunos ejemplos claros , como que en muchos lugares de Latinoamérica al coche se le llame carro o al ordenador computadora, aunque esta diferenciación suele ser conocida y entenderse sin problemas. Sin embargo, otras palabras pueden tener connotaciones que no conocemos y que incluso pueden llegar a ser vulgares u ofensivas. Esto es lo que explica que ocurre Laura Vargas, una colombiana viviendo en Madrid que comparte este tipo de curiosidades y cosas que le llaman la atención de su vida en España respecto a diferencias con su país, tanto de habla como de cultura en general. Vargas, a través de un vídeo de TikTok, planteaba algo que le choca mucho sobre una palabra que ha observado que muchos les dicen a los más pequeños: «Aquí en España, como si nada, le dicen petardo a los niños », empieza comentando, para después explicar que en Colombia esa palabra tiene un significado mucho peor que el que se le puede dar en nuestro país. «Eso para nosotros los colombianos es algo como muy mal visto, esa expresión o esa palabra la usamos para referirnos a alguien que es para nosotros despreciable , alguien que nos cae muy mal, que es una persona indeseable, o sea una persona con la que no queremos nada en la vida porque es mal, mal, todo mal». Así, lo que para un español puede ser un calificativo incluso cariñoso cuando alguien es un poco pesado o hace algo que no termina de gustar, en Colombia es como dedicar un insulto grave. La colombiana que vive en Madrid continúa indicando que, aunque en un primer momento le sorprendiera que se le dijera algo así a los niños pequeños, con el tiempo y las situaciones en las que lo ha oído ya entiende que aquí no significa lo mismo y puede llegar a entender que se use ese término. «Aquí le dicen así a veces a los niños, pero siento yo, según los contextos en los que he cogido así esa expresión de parte de ellos, es como que son personas inquietas, alguien inquieto, alguien que se mueve mucho.... Eso es un petardo para ellos. O sea, por eso a los niños 'no, ¿y trajiste al petardo?', o sea no lo toman a mal para nada », expone. Aún así, Laura recalca que en su familia, aunque viva en España, no concibe utilizar esa palabra, y menos aún para los más pequeños de la casa: «Para nosotros es: no hay forma en que le digamos a un niño un petardo , o sea, no hay forma en que ni cuando estuviésemos enojadísimos con un niño le diríamos así, de ninguna manera», concluye.