Alberto Trejos, sobre el precio del dólar: ‘Es histórico, es volver al tipo de cambio que teníamos hace 22 años’
La tendencia a la baja del precio del dólar con respecto al colón ya suma cuatro años. Durante julio, el valor de la divisa ha roto, en varias ocasiones, el mínimo histórico en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Este viernes, el tipo de cambio del dólar cerró en ¢453,66 en el Monex. A la misma fecha de 2022 rondaba los ¢675, una diferencia de ¢221.
El comportamiento del precio de la moneda estadounidense es un tema que se mantiene en la agenda pública, con opiniones encontradas acerca de los efectos adversos y beneficios de un dólar más barato.
La Nación conversó al respecto con Alberto Trejos Zúñiga, presidente de la junta directiva del Grupo Cuestamoras desde 2022, durante la inauguración del parque de zona franca InnovaPark Logistics & Free Zone en Coyol de Alajuela.
Trejos, de 60 años, es economista, miembro de la facultad de Incae Business School, donde también ha desempeñado el cargo de decano. Fue jerarca del Ministerio de Comercio Exterior (Comex) y presidente de la Coalición de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde).
A continuación, un extracto de la entrevista.
— ¿El comportamiento del tipo de cambio es un tema de coyuntura o estructura?
— Hay algunos elementos de lo que estamos viendo en el tipo de cambio que son estructurales y otros que son coyunturales. Creo que hay una parte que tiene que ver con el comportamiento de las primas de riesgo y el movimiento de las tasas de interés en direcciones distintas entre países, que hacen que los flujos de capital se reorienten. Eso es coyuntural.
— ¿Y qué elementos son los estructurales?
—Hay otros elementos que tienen que ver con el mismo realineamiento de las fuerzas comerciales y con el reposicionamiento de ciertas industrias en ciertos lugares, incluyendo Costa Rica, lo que puede ser más estructural.
— El precio del dólar en ¢450 o menos en el Monex, son mínimos históricos...
— Es histórico, es volver al tipo de cambio que teníamos hace 22 años.
— El sector exportador reclama...
— Para muchos efectos, para quienes un tipo de cambio bajo es un problema, es un problemón; y para muchos, para quienes un tipo de cambio bajo es una ventaja, es un ventajón. Tenemos que aprender a vivir con esto.
— ¿Cuál es el aprendizaje?
— Entre otras cosas, tenemos que aprender a no apostar. Todavía en el empresariado costarricense hay muchas empresas que están descalzadas cambiariamente. Tienen los activos en una moneda y los pasivos en otra, para un lado o para el otro. Tienen los mercados en una moneda y los proveedores en otra, para un lado o para el otro, y están asumiendo con eso un riesgo desmedido.
“Históricamente lo hemos visto como una apuesta. Si adivino correctamente cuál moneda gana y cuál pierde, entonces gano un extra por estar descalzado. Y así es no es como esto se ve. La gran mayoría de las empresas no deberían tener exposición cambiaria, reestructurando su balance y en la medida en que no se puede al 100%, yendo al sector financiero a reestructurarlo”.
— ¿Cuál sería entonces el mensaje?
— Uno no compra seguro de salud pensando que uno va a saber el día en que se queme la casa. El seguro es contra incendios. Nadie es experto en eso. Lo que uno tiene que hacer es cubrir la casa contra incendios, cubrir el carro contra choques y no apostar a que uno va a adivinar correctamente cuándo es más o menos conveniente contratar el seguro. Y algo parecido pasa con el riesgo cambiario.
“Por supuesto que hay elementos del comportamiento cambiario que son beneficiosos para unos y perjudiciales para otros. Y esos elementos tal vez no hay cómo cambiarlos. Pero hay una parte del riesgo cambiario que es capeable, porque tiene que ver con cómo te estructurás para tener menos riesgo en el balance”.
— ¿Qué significa para usted estar ahora al frente de un grupo que es de referencia en el sector privado de Costa Rica tras su currículum de exministro del Comex, académico reconocido, analista económico...?
— Ha sido una transición lenta porque uno es viejo, ¿verdad?
— ¿Qué edad tiene usted?
— 60 años
— Está joven...
—Sí, para lo que sigue sí, pero para lo que llevo ya soy viejo. No he estado en la función pública en ningún momento por 22 años. La academia fue, digamos, el vaso comunicante de mi vida, fue lo que nunca dejé de una u otra forma. Y he estado asumiendo roles empresariales en el sector privado ya desde hace mucho tiempo. Tengo 24 años de ser director bancario. Tengo 19 años de ser director de Cuestamoras.
“La evolución para asumir la presidencia también es una cosa de que el tiempo pasa, lo mismo en los otros eventos. El tiempo que le dedico a trabajar en el sector privado pasó de prácticamente nada de mi tiempo hace 30 años a tres cuartas partes de mi tiempo hoy y ha sido una evolución muy gradual.
“Siento que haber estado en la función pública, en la academia, en la consultoría y en el sector financiero me ayudan a entender mejor mi entorno y espero que eso lleve a (tomar) mejores decisiones”.