Ni romano ni antiguo: el falso yacimiento arqueológico italiano por el que cobraban 40 euros y cuyo gestor ha acabado en prisión
Franco Malosso, de 69 años y conocido como «Von Rosenfranz», lleva varios meses en prisión por el caso del Anfiteatro Berico, un falso yacimiento arqueológico construido en Arcugnano, una localidad de la provincia de Vicenza, en el norte de Italia.
El lugar se presentaba como un importante descubrimiento con restos del Neolítico y de las épocas griega y romana, aunque las investigaciones terminaron demostrando que había sido levantado recientemente con materiales modernos.
El recinto, que por sus características arquitectónicas era en realidad un teatro y no un anfiteatro, estuvo abierto al público y acogió tanto visitas como eventos, con entradas que podían alcanzar los 40 euros.
Según informa un diario italiano, Malosso cumple una pena de dos años y cuatro meses de cárcel y lleva varios meses en prisión, aunque su ingreso no se ha conocido hasta ahora. Además, fue condenado a pagar una multa de 3.000 euros.
La sentencia quedó confirmada en diciembre de 2021, cuando el Tribunal Supremo de Casación, la máxima instancia judicial italiana, rechazó el recurso presentado por su defensa. Malosso había sido condenado por abuso urbanístico y falsificación de obras de arte y, posteriormente, los jueces rechazaron una medida alternativa que le habría permitido evitar la cárcel.
Un teatro para 1.000 personas construido con piedras modernas
El caso salió a la luz en 2016, después de que Malosso transformara una colina para levantar un teatro con capacidad para unas 1.000 personas que presentaba como un yacimiento anterior a la época romana.
Para darle una apariencia antigua, las gradas se construyeron con bloques de piedra modernos que fueron superpuestos o revocados y tratados posteriormente para simular el paso del tiempo. El recinto ocupaba unos 5.000 metros cuadrados y contaba también con estatuas de escayola, columnas de hormigón y un lago artificial.
Las obras modificaron además una colina protegida por su valor paisajístico, en la que se había retirado parte de la vegetación para poder levantar el complejo.
Los Carabineros italianos, bajo la coordinación de la Fiscalía de Vicenza, comenzaron a investigar el lugar ese mismo año y comprobaron que allí no había ninguna estructura antigua. Los supuestos restos arqueológicos eran en realidad construcciones recientes y, en diciembre de 2016, la justicia italiana constató también que las obras carecían de los permisos urbanísticos, ambientales y arqueológicos necesarios.
Durante el proceso, la defensa llegó a sostener que la falsificación era tan evidente que no podía engañar a nadie, un argumento que la Justicia rechazó. Tampoco prosperaron las alegaciones sobre la posible prescripción de los delitos urbanísticos y ambientales.
El falso yacimiento llegó a aparecer en una guía turística
Antes de que las autoridades descubrieran lo que había detrás del Anfiteatro Berico, el supuesto hallazgo llegó incluso a aparecer en una guía turística de Vicenza. La publicación, editada por el organismo local encargado de promocionar el turismo, dedicaba varias páginas al supuesto yacimiento y tuvo que ser retirada cuando se confirmó que el lugar carecía de valor arqueológico.
La atracción, sin embargo, permaneció abierta durante poco tiempo. Las primeras actuaciones judiciales comenzaron en octubre de 2016 y el recinto fue precintado pocos meses después de que empezara a promocionarse.
En 2019, un tribunal de Vicenza ordenó a Malosso indemnizar al Ayuntamiento de Arcugnano por los daños ocasionados con una cantidad que, según recoge la revista italiana especializada en arte Artribune, ascendía a 560.000 euros. También se ordenó devolver la colina a su estado original, lo que implicaba retirar las gradas, las columnas de hormigón, las estatuas de escayola, el lago artificial y el resto de estructuras construidas en el terreno.
A pesar de aquella orden, el falso anfiteatro continúa en pie años después y todavía aparece en Google Maps, aunque figura como cerrado definitivamente.