Esto es un artículo de opinión sobre fútbol en el que lo que menos importa es el balompié y el baño nacional a los que portaban la 'playera' argentina. Gracias a Dios no viene a hablar de ningún astro al que catalogan de divinidad del balón cuyos valores (o la falta de ellos) salieron a relucir el domingo en la final de Nueva York, especialmente, ante el país que le dio todo en la vida. Desagradecido. Gracias a Dios sólo nos vamos a referir al único que se escribe en mayúscula. El entrenador nacido en la tierra del vino venía anticipando cuál era su estrategia para hacer de esta empresa una travesía para devolver el oro a España desde las...
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