¿Qué es mejor durante una ola de calor: bajar por completo las persianas o dejarlas entreabiertas para crear corriente de aire?
En plena ola de calor, que seguirá dejando temperaturas muy elevadas al menos hasta el fin de semana, mantener una temperatura agradable dentro de casa se convierte en una prioridad para muchas familias. Quienes no disponen de aire acondicionado recurren a distintas estrategias para intentar frenar el calor, aunque no todas ofrecen el mismo resultado. Una de las dudas más habituales es si conviene bajar completamente las persianas o mantenerlas entreabiertas para que circule el aire.
Aunque pueda parecer que dejar pasar una ligera corriente ayuda a refrescar las habitaciones, los especialistas en climatización y eficiencia energética advierten de que esa decisión depende, sobre todo, de la temperatura que haga en el exterior.
El fallo que muchas personas cometen durante una ola de calor
Cuando en la calle se superan ampliamente los 35 grados y el sol incide de lleno sobre la fachada, abrir las ventanas o dejar las persianas parcialmente levantadas suele resultar contraproducente. Si el aire exterior está más caliente que el del interior de la vivienda, esa ventilación solo contribuye a elevar aún más la temperatura dentro de casa.
La explicación es sencilla y es que el aire caliente entra desde el exterior y calienta progresivamente las estancias. Además, cualquier apertura facilita que la radiación solar alcance los cristales, las paredes o el mobiliario, elementos que absorben ese calor y lo liberan lentamente durante horas.
Por este motivo, los organismos especializados en eficiencia energética recomiendan mantener cerradas las ventanas durante las horas centrales del día y utilizar sistemas que bloqueen la radiación solar antes de que entre en la vivienda.
En este sentido, las persianas son uno de los recursos más eficaces, ya que impiden que buena parte del calor llegue al cristal de las ventanas.
Los estudios sobre comportamiento térmico de los edificios coinciden en que las protecciones solares exteriores, como persianas, toldos o contraventanas, ofrecen mejores resultados que las cortinas interiores, ya que frenan la radiación antes de que atraviese el vidrio.
Por ello, durante una ola de calor es recomendable bajar las persianas de las ventanas más expuestas al sol desde primera hora de la mañana, incluso antes de que reciban la incidencia directa de los rayos solares.
En términos generales, lo más aconsejable es mantenerlas prácticamente cerradas. No obstante, cuando la persiana queda muy pegada al cristal, una ligera apertura de las lamas puede favorecer la circulación del aire entre ambos elementos y evitar que se concentre un exceso de calor en ese espacio. Aun así, la prioridad sigue siendo impedir que entre el sol.
En cambio, las habitaciones orientadas a la sombra permiten algo más de flexibilidad. Si la temperatura exterior es igual o inferior a la del interior, puede resultar útil favorecer una ventilación moderada. Si fuera hace más calor que dentro, lo recomendable sigue siendo limitar al máximo la entrada de aire.
¿Cuándo conviene abrir las ventanas para crear corriente?
La ventilación sigue siendo una de las mejores herramientas para combatir el calor, siempre que se realice en el momento adecuado. Los expertos aconsejan abrir las ventanas únicamente cuando la temperatura exterior sea inferior a la del interior de la vivienda, algo que suele ocurrir durante la noche, al amanecer y en las primeras horas de la mañana.
En esos momentos es recomendable abrir ventanas situadas en extremos opuestos de la casa para generar ventilación cruzada. De esta forma se renueva el aire y se expulsa el calor acumulado durante el día en paredes, techos y muebles. Cuanto mayor sea ese intercambio de aire fresco durante la noche, más tiempo conservará la vivienda una temperatura agradable al día siguiente.
Eso sí, mantener la casa completamente cerrada durante muchas horas también tiene inconvenientes, como el aumento del dióxido de carbono o de la humedad. Por ello, si hay varias personas en el interior o se realizan actividades como cocinar o ducharse, puede ser conveniente ventilar durante unos minutos, siempre procurando que el aire exterior no sea más cálido que el del interior.
En definitiva, los especialistas coinciden en una recomendación sencilla y es bajar las persianas en las horas de máxima insolación, mantener las ventanas cerradas mientras el exterior esté más caliente y aprovechar la noche y las primeras horas del día para ventilar de forma abundante.
Una corriente de aire solo ayuda a refrescar la vivienda cuando transporta aire más fresco. Si procede del exterior en las horas de mayor calor, el efecto será el contrario y la casa se calentará todavía más rápido.